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PROMESAS REALISTAS PARA EL AÑO NUEVO
escrito por Maria Elena Salinas   
Fecha: 31/12/2001
 
Desde hace mucho tiempo vengo haciendo resoluciones para el Año Nuevo. Yo las escribía en tarjetitas con los pasos que debía seguir para alcanzar mis metas. Pero un día me dí cuenta que mis resoluciones no cambiaban año tras año, porque no las estaba cumpliendo. Por supuesto, siempre he tenido una excusa. La de ... mucho trabajo y poco tiempo. Hasta que finalmente decidí cambiar la estrategia. Ahora, en lugar de decir que voy a aprender a cocinar, digo que voy a tomar clases de cocina. En vez de prometer perder 10 libras, me comprometo a hacer ejercicios. En vez de decir que voy a escribir mi libro hago la promesa de ir más allá del segundo capítulo. Esas son promesas un poco más realistas. ¿No sería maravilloso si algunos jefes de estado en nuestro hemisferio hicieran promesas un poco más realistas? Por ejemplo, en uno de los debates presidenciales George W. Bush prometió que iba a evitar lo que llaman en inglés "nation building." En otras palabras, construír naciones o imponer nuevos gobiernos. Bueno, eso es precisamente lo que Estados Unidos está haciendo en Afganistán. Claro que Bush tuvo que romper su promesa por circunstancias fuera de su control. Pero Bush no está solo. Algunos líderes latinoamericanos se encuentran en situaciones similares. El presidente de México Vicente Fox prometió durante su campaña que crearía un millón de empleos. En su primer año de gobierno se perdieron unos 400,000 trabajos. Prometió acabar con el conflicto en Chiapas en 15 minutos. Pero un año después, los rebeldes zapatistas no han rendido sus armas. Prometió que la economía tendría un crecimiento anual de 7 por ciento. Con suerte, llegará a un 1 por ciento. En Perú, el presidente Alejandro Toledo, quien llegó al poder después de un escándalo de corrupción que tumbó al ex presidente Alberto Fujimori, prometió aumentar los salarios. Después de unos meses en la presidencia, los únicos salarios que han tenido un aumento significativo son el suyo y el de sus allegados políticos. Toledo prometió devolver sus empleos a quienes los perdieron durante el régimen de Fujimori y crear nuevos trabajos para reducir la extrema pobreza. En las últimas semanas se han dado violentas protestas callejeras en contra a las promesas vacías de Toledo. El presidente colombiano Andrés Pastrana prometió que su plan de paz acabaría con el sangriento conflicto interno en su país. Aseguró a los colombianos que negociar con el enemigo era la mejor opción para lograrlo. Pero lo único que ha logrado es que los rebeldes incrementaran sus asaltos y secuestros. Pastrana también prometió reformas políticas para acabar con la corrupción dentro del gobierno. Con menos de 9 meses que le quedan de mandato difícilmente podra cumplir sus promesas. En diciembre de 1999 Venezuela sufrió uno de los peores desastres natu-rales de su historia. Lluvias torrenciales causaron derrumbes que arrasaron con comunidades enteras en el estado de Vargas. Más de 30,000 personas murieron, y al menos 16,000 familias quedaron sin hogar. El presidente Hugo Chavez prometió que en cuestión de un año todos los afectados tendrían una casa nueva. Dos años después la mayoría están en las calles o viviendo en refugios. Así como Bush, quien puede culpar a los ataques del 11 de septiembre por el incumplimiento de su promesa de "no construír naciones," estos presidentes pueden echarle la culpa a circunstancias imprevistas por faltar a sus palabras. Hacer grandes promesas puede ayudar a un político ganar puntos, pero incumplirlas puede tener un costo político. Para empezar el año, no seria mala idea que nuestros líderes se propongan a hacer resoluciones realistas en vez de promesas vacías. Por mi parte, me comprometo a tomar clases de cocina, hacer ejercicios y a comenzar el tercer capítulo de mi libro. Bueno ... si el tiempo lo permite, por supuesto.