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Presentando su libro
"Yo soy la hija de mi padre"
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| ¿CÓMO, NO HAY ARMAS DE DESTRUCCIÓN MASIVA? |
| escrito por Maria Elena Salinas |
| Fecha: 10/02/2004 |
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| Estoy segura no haber sido la única que estuvo escuchando las explicaciones del ex inspector de armas estadounidense David Kay al congreso sobre la inexistencia de armas de destrucción masiva en Irak y recordando al mismo tiempo los argumentos que expuso el Secretario de Estado Colin Powell ante la ONU para lanzar una ofensiva militar al país árabe.
Hace un año, Powell, con su habitual elocuencia, armado con gráficas, cifras y abundantes detalles, enumeró en una sesión de Naciones Unidas las grandes cantidades de armas que había almacenado Saddam Husseín.
Advirtió, entonces, que dichas armas podrían caer en manos de terroristas que eventualmente las usarían contra el pueblo estadounidense y el resto del mundo y que, por esa razón, era necesario lanzar una guerra contra Irak para detener esa amenaza inminente contra la humanidad.
Pero hoy, con la guerra casi terminada, no sólo no se han encontrado aquellas temibles armas de exterminio, sino que todos los indicios revelan, por ahora, que realmente no existen.
Estados Unidos envió a Kay como experto especial a Irak para indagar sobre los presuntos arsenales prohibidos de Husseín porque nuestro gobierno no daba crédito a los reportes de los inspectores de armas de la ONU de que no lograban encontrar ni siquiera una porción de las 500 toneladas de armas químicas que, según Powell, estaba almacenando Saddam Husseín. Ahora, después de pasar nueve meses en Irak, el Doctor Kay cree que ese armamento nunca existió.
Saddam Husseín tampoco estaba desarrollando un programa nuclear, y los camiones clandestinos que fueron detectados por nuestros agentes de inteligencia no eran laboratorios portátiles para fabricar armas biológicas. Por lo tanto, la información utilizada por Powell como argumento de guerra era inexacta y obsoleta. El propio Powell reconoce ahora que si hubiera sabido que no había armas de exterminio no habría recomendado una invasión a Irak.
Después de haberlo negado por meses, el gobierno del Presidente George Bush empieza a admitir la posibilidad de errores de inteligencia y nombrará una comisión especial para investigar el asunto. Pero, aun suponiendo que la comisión determine que el presidente fue engañado o mal informado, aún hay interrogantes que siguen en el aire.
¿Acaso el mandatario también fue mal informado sobre las otras razones que dio para justificar la guerra? ¿Había realmente vínculos entre Irak y la red terrorista Al Kaeda? Hasta el momento no se ha comprobado. ¿Qué tan cierta es la hipotética conexión entre Irak y los atentados del 11 de septiembre? Bush ha admitido que no había conexiones directas entre Saddam Husseín y los ataques terroristas. Entonces, ¿porqué llevó al país a una guerra?
Fernando Suárez del Solar, que perdió a su hijo Jesús en Irak, siente que la muerte de su hijo y de otros soldados estadounidenses fue producto de mentiras, pero dice que no murieron en vano. "Ellos son un ejemplo de heroísmo, valentía y amor por la paz," dice. "Ellos fueron a la guerra creyendo que estábamos en peligro y en ningún momento dudaron en defender a su país."
No hay duda de que Saddam Husseín era un dictador despiadado, que encarceló y torturó a sus opositores y mató a miles de sus compatriotas. También es verdad que el derrocado líder iraquí había violado la resolución 1441 de la ONU tratando de fabricar misiles con un alcance superior al límite de 90 millas establecido por el organismo internacional.
Es evidente que, ahora, el pueblo iraquí ya no vive preso del miedo, puede hablar libremente, practicar su religión sin temores y elegir a sus propios líderes. Sin embargo, la caída del Partido Baath y la captura de Husseín no han traido seguridad a Irak. Varios de los ataques más sangrientos perpetrados desde el fin de los grandes combates en Irak han ocurrido después de que el tirano fue sacado de un hueco y arrestado por las tropas estadounidenses.
La frase reiterativa del Presidente George Bush de que "el mundo es más seguro" después de la invasión tampoco es del todo exacta, porque los atentados terroristas se han repetido alrededor del mundo y las constantes amenazas de nuevos ataques usando aviones comerciales como armas están causando la caída en picada de la industria de viajes.
Frente a este panorama, uno no puede dejar de preguntarse: ¿Acaso el trasfondo de la guerra en Irak era controlar el petróleo en la región? ¿No será que el objetivo de la ofensiva militar a Irak era reivindicar al padre del Presidente George Bush y que éste pretendía terminar el trabajo de su progenitor, que sacó a Irak de Kuwait en la Guerra del Golfo Pérsico, pero no se deshizo de Saddam Husseín? ¿Será verdad o simplemente rumor de que la invasión a Irak fue planeada incluso antes de los atentados del 11 de septiembre?
El señor Suárez y las familias de más de 520 soldados estadounidenses, 57 británicos, 17 españoles, miles de iraquíes y otros que perecieron en el conflicto iraquí merecen respuestas a estas preguntas. |
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