| LA GRAN BATALLA DE JUAN ESCALANTE |
| escrito por Maria Elena Salinas |
| Fecha: 24/02/2004 |
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| Juan Escalante no dudo en ningún momento en irse de voluntario cuando se presento la oportunidad de servir en la operación "Libertad Duradera" en Irak. Se paso 4 meses en el frente de guerra sirviendo con valentía y dignidad como mecánico de la Tercera División de Infantería de Ejercito Norteamericano. Sin embargo la mayor hazaña de este joven de origen Mexicano ha sido superar las leyes de inmigración que pudieron haberle causado la deportación a pesar de su servicio a la nación.
Juan Escalante creció pensando que era un americano más. Habla más ingles que español, le gusta la música de hip-hop, las hamburguesas y las fiestas con sus amigos. Pero a los 12 años de edad se entero que era indocumentado. A esa edad no tenia la menor idea lo que eso significaba y mucho menos las consecuencias que podría conllevar. Hasta que llego el momento de ir a la universidad.
Como tantos jóvenes norteamericanos Juan fue reclutado para que se inscribiera en el ejército inmediatamente después de la escuela secundaria. "El reclutador le llamaba todos los días", me dijo su padre Bernardo Escalante quien le advirtió a su hijo que lo podían descubrir.
Pero Juan no veía otra salida. Para él la única forma de obtener una educación superior era a través del ejército. Así es que se fue en busca de una tarjeta verde a las calles de Seattle. Le tomo dos días y le costo 50 dólares, pero al fin tenia su boleto a las fuerzas armadas de Estados Unidos.
La historia de la familia Escalante no es muy distinta a la de tantos inmigrantes que vienen a los Estados Unidos para mejorar su situación. Bernardo Escalante cruzo la frontera a finales de los 80 con la intención de trabajar y ahorrar lo suficiente como para construirse una casita en su estado natal de Sinaloa. Pero nunca regreso, termino trayendo a su esposa Silvia y su pequeño hijo al norte de California. Juan tenía solo 4 años de edad.
Desde entonces los Escalante han sentado raíces en Estados Unidos. Tuvieron otros dos hijos y ahora viven en el área de Seattle, Washington donde Bernardo trabaja en una fábrica de día y en mantenimiento de noche. Su esposa es cocinera.
Es precisamente la comida casera de su madre que le recuerda a Juan de sus raíces Mexicanas pero desde el 11 de Febrero es todo un ciudadano norteamericano. La pregunta obligada es ¿como logro pasar de ser un inmigrante que se inscribió en él ejército con documentos falsos a un ciudadano, brincándose la etapa de la residencia legal? Fácil, el ejército lo necesitaba.
El padre de Juan recuerda que en Febrero del 2003 llego a su casa un investigador del ejercito queriendo saber porque el numero de la tarjeta verde que dio Juan a la hora de inscribirse no era el mismo que estaba en la tarjeta que presento. No se se preocupe le dijo, "no estamos investigando a su hijo sino al reclutador". En Marzo Juan Escalante fue enviado al frente de batalla a pesar de que el ejército sabía que era indocumentado.
La práctica común cuando se descubre que un individuo se inscribió en el ejército con documentos fraudulentos es que la persona es dada de baja y muchos enfrentan la deportación. Pero en el caso de Juan no solo "no" fue dado de baja sino que se acelero su proceso de ciudadanía. El ejercito considero que era mayor ventaja para el país tenerlo como ciudadano que como inmigrante deportado.
Se calcula que hay mas de 37 mil miembros activos de las fuerzas armadas que no son ciudadanos, no se sabe cuantos de ellos son indocumentados. Pero Juan es un ejemplo de cómo el estatus legal de una persona no se interpone en su patriotismo y lealtad al país que ama como si fuera suyo.
Juan sabe que tuvo suerte y asegura que esta experiencia lo ha hecho aun más orgulloso de ser norteamericano y de haber servido a su país. Ahora su próxima batalla es ayudar a que sus padres salgan de las sombras y logren también legalizar su estatus en este país. |