| SIN PASION POR "LA PASION DE CRISTO" |
| escrito por Maria Elena Salinas |
| Fecha: 02/03/2004 |
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| Me había abstenido de hablar o escribir sobre "La pasión del Cristo" por varias razones. Para empezar, antes de ver la película en una de las exhibiciones privadas me hicieron firmar un papel comprometiéndome a no discutir su contenido antes de su estreno. Pero también por las emociones encontradas que despertó en mi.
No quiero parecer malagradecida hacia las personas que tan amablemente me invitaron a la exhibición, pero la verdad es que no ha sido necesariamente la mejor experiencia cinematográfica que he tenido. De hecho tampoco resultó ser una experiencia religiosa. Así es que me pregunto si la intención era hacerme salir de la sala de exhibiciones corriendo a mi casa a rezar por mis pecados o recomendársela a mis amistades para que ellos pudieran darse cuenta del enorme sufrimiento al que nuestro Señor Jesucristo fue sometido en las últimas horas de su vida.
Si ese fue el caso, no funcionó. No me imagino como yo podría someter a mis amistades a casi dos horas de tortura, de violencia implacable. El director de la cinta Mel Gibson reconoce públicamente que su intención era crear un estado de shock en la gente, y eso sin duda lo logró. Cuando yo salí del auditorio de la escuela secundaria donde vi la película, tenía un sentido de asfixia y a la vez me sentí insultada y manipulada.
No me malentiendan, no se trata de falta de fe. Soy católica y creo en Dios. Desde pequeña se me enseñó que Jesucristo, sin haber cometido delito alguno, fue castigado brutalmente al grado de ser crucificado. Jesús, me aseguraron las monjas, murió para librarnos de todo pecado. Pero no necesito que una película me muestre de una forma tan gráfica, el enorme sufrimiento de Jesús para fortalecer mi fe. Estoy en paz con mi fe. Considero que la religión es una relación muy personal entre un individuo y su Dios, entre el creyente y su conciencia.
La reacción de la gente a esta película es también algo muy personal. Todos parecen verla de una forma distinta y es importante respetar los diferentes puntos de vista. Pero creo que la fe de una persona no se debe medir de acuerdo con su crítica a una película. Yo en lo personal no la encontré anti-semita. En efecto, la película muestra a una multitud judía y sus lideres religiosos con una sed insaciable por castigar a Jesús, pero al fin y al cabo el castigo iba dirigido a uno de los suyos, en defensa de su ortodoxia. Lo que sí me molestó fue ver el papel sumiso en que la película presenta a las mujeres. Ante los brutales ataques a Jesús, su madre Maria y Maria Magdalena se mantienen al margen y en ningún momento intentan ponerle fin.
No hay que perder la perspectiva. Estamos hablando de una película. Se trata de la interpretación de un cineasta de un evangelio que es a su vez una interpretación de una historia que fue contada generación tras generación.
Me tomó dos días recuperarme del sube y baja emocional y fue entonces cuando pude reconocer que "La Pasión del Cristo" es una verdadera obra de arte. La cinematografía, la edición, la actuación y el uso de sonido son realmente impresionantes. Es también admirable que quienes participaron en la producción vivieron una fe tan profunda que oraron a diario durante la filmación de la misma.
No recuerdo jamás haber visto una película que dejara tanto de que hablar. Si el motivo de las exhibiciones privadas y la controversia que generó fue con la intención de asegurar su éxito comercial, me siento insultada y manipulada. No la vería otra vez, y tampoco se la recomendaría a mis amistades. Pero eso es irrelevante; la gente verá "La Pasión del Cristo," porque es una película que, irónicamente, se ha convertido en algo más grande que el propio Jesús. |