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M-11: EL DIA QUE ESPAÑA LLORO
escrito por Maria Elena Salinas   
Fecha: 30/03/2004
 
Hay algo en la naturaleza humana que hace reaccionar a la gente al unísono cuando se enfrenta a una catástrofe de grandes proporciones. Eso ocurrió el 11 de Septiembre en Estados Unidos y se repitió el pasado 11 de Marzo cuando el terrorismo azoto suelo Español. Para la mayoría de los españoles fue como si un miembro de su propia familia hubiera sido brutalmente sacrificado, aunque no conocieran a ninguna de las personas que viajaba en los trenes que sufrieron un fatídico destino. Sentían el mismo dolor. Compartían su misma rabia. Después del peor ataque terrorista en la historia de España, bautizado con el nombre de M-11, millones de personas tomaron las calles en la manifestación más grande de repudio al terrorismo que se haya visto en el país. En total, 190 personas murieron, más de 1,500 resultaron heridas y 40 millones de españoles quedaron devastados. En este caso, la diferencia entre los norteamericanos y los españoles es que en España la rabia no fue dirigida solo hacia los terroristas sino también a su propio gobierno. En vísperas de las elecciones nacionales, el Partido Popular, liderado por José María Aznar, gozaba de una cómoda ventaja en las encuestas. Pero el día de los comicios, apenas 72 horas después que 10 bombas estallaron en cuatro trenes de Madrid, los votantes sacaron del poder a los populistas, dándole el triunfo al Partido Socialista. El resultado sorprendió a muchos que tenían la percepción de que el partido conservador sería visto como una fuerza contra el terrorismo. Sin embargo, subestimaron a un electorado resentido por el apoyo de su gobierno a la guerra en Irak y por sentir que España quedo vulnerable a la venganza de terroristas islámicos. Los españoles no son ajenos al terrorismo. Han convivido con él durante cuatro décadas. Están acostumbrados a los ataques indiscriminados del grupo terrorista ETA contra políticos o agentes de seguridad. Incluso, ya no les sorprende tener víctimas inocentes como consecuencia colateral de sus atentados. Pero el M-11 fue diferente. Esta vez los blancos fueron víctimas inocentes. La primera reacción del gobierno de Aznar fue culpar a la ETA por los atentados. Aun después que la ETA negara culpabilidad y que el Ministro del Interior Ángel Acebes, apuntara a un grupo terrorista islámico vinculado a Al-Qaeda como posible autor de la desgracia, Aznar insistía en señalar a la organización vasca como la responsable. De repente, el duelo y la angustia que sentían los españoles dio paso a la rabia y el desencanto con su gobierno. Los españoles se sintieron engañados y manipulados. Acusaron a Aznar de aprovecharse de la tragedia para obtener beneficios políticos, intentando desviar la atención de un posible vínculo con Al Kaeda. Estaban indignados con su presidente por apoyar a Estados Unidos y Gran Bretaña, aun cuando 9 de cada 10 españoles se oponían a la guerra. El resultado fue una asistencia masiva a las urnas el domingo 14 de marzo y un rechazo abrumador al Partido Popular. La bonanza económica que disfruta España después de 8 años de la administración Aznar no alcanzo para ganar el apoyo del pueblo. Como dijo Mercedes Juan desde España,"La arrogancia y estilo dictatorial del gobierno de Aznar quedó al descubierto." El pueblo le respondió. Ahora pesa un fuerte desafío sobre los hombros del Presidente de Gobierno-electo José Luis Rodríguez Zapatero. Zapatero dice estar comprometido con la lucha contra el terrorismo y promete mantener relaciones cordiales con Estados Unidos. Pero hay que ver si cumplirá su promesa de regresar a casa a los 1,300 soldados españoles enviados a Irak. La experiencia española ha puesto en vilo a otros países que respaldaron a Washington en la guerra contra Irak. Algunos están pendientes a ver si resultan ser el próximo blanco del terrorismo, o si también terminaran sufriendo el castigo de los electores en las urnas.