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LLEVANDO DEMOCRACIA A CUBA, UN LIBRO A LA VEZ
escrito por Maria Elena Salinas   
Fecha: 20/04/2004
 
Hay ciertas cosas de la democracia en Estados Unidos que no sabemos apreciar -- cosas tan sencillas como tener la libertad de ir a una biblioteca y sacar un libro sobre cualquier tema que se nos antoje. Ya que en estos días se está observando en Estados Unidos la Semana Nacional de la Biblioteca, es un buen momento para aprender un poco más sobre la importancia de los libros, la libertad de expresión y de pensamiento por escuchando la historia de Ramón Colas, fundador del movimiento de bibliotecas independientes en Cuba. Colas, un psicólogo de la provincia de Las Tunas, se atrevió a retar la autoridad del gobernante cubano Fidel Castro con libros en lugar de fusiles. Hizo frente a la dictadura más larga del mundo con obras clásicas como "El Guardián Entre el Centeno," "Catch-22" y "1984." Castro respondió expulsando a Colas de Cuba y encarcelando a 10 de sus colegas bibliotecarios, que están cumpliendo sentencias de hasta de 28 años de prisión. Son acciones como estas que llevaron a Naciones Unidas la semana pasada en Ginebra a condenar nuevamente a Cuba por violar los derechos humanos. La historia de las bibliotecas independientes de Cuba data del año 1998. Colas estaba en su casa viendo televisión cuando Castro apareció en la pantalla respondiendo a la pregunta de un periodista acerca de la censura. "No existen libros prohibidos en Cuba," dijo Castro. "Sólo aquellos que no podemos comprar por falta de dinero." Colas decidió poner a prueba las palabras de Castro. Él y su esposa Berta Mexidor abrieron las puertas de su casa y convirtieron su colección de 800 libros en una biblioteca independiente, no afiliada al sistema estatal de bibliotecas. Invitaron a sus amigos y vecinos para entrar a su hogar y leer o pedir cualquier libro, prestado gratis. Muy pronto las bibliotecas independientes comenzaron a aparecer por todas partes en Cuba. Para el año 2001 había 100 bibliotecas independientes en residencias privadas alrededor de la isla. Tenían libros tan variados como "Cien Años de Soledad," "El Manifiesto del Partido Comunista," "Harry Potter" y libros infantiles como "El Pequeño Motor que Pudo." Muchos de los libros proveyeron de colecciones privadas o fueron donados por diplomáticos y turistas. Las bibliotecas también comenzaron a tener Biblias y otros libros religiosos que no se pueden encontrar en las bibliotecas del estado. Había también copias de la Declaración de Derechos Humanos de Naciones Unidas y antiguas ediciones de las revistas Time, Newsweek y National Geographic. No es exactamente el tipo de material que cualquiera, en cualquier lugar, podría considerar polémico o subversivo. Pero en el 2003 Castro dijo "ya basta," y encarceló a varios de los bibliotecarios independientes. En 45 años de dictadura Castro ha mostrado cero tolerancia para el intercambio libre de ideas. Él es quien decide cuales son los libros apropiados para que los cubanos lean y cuales deben prohibirse. El acceso al Internet, por ejemplo, es estrictamente controlado y permitido tan sólo a algunos cuantos cubanos. El acceso al Internet desde el hogar está prácticamente prohibido, otra forma de controlar lo que la gente lee. Conocí a Ramón Colas en Miami, donde ahora vive exiliado y trabaja para lograr apoyo internacional tanto para las bibliotecas independientes de Cuba como para sus compatriotas que se encuentran en prisión. Entre los encarcelados está Ricardo González, un periodista cubano que dirigió una biblioteca independiente en La Habana. Su colección incluía autobiografías de Martin Luther King, Woody Allen y Paul Newman. Por esto González está cumpliendo una sentencia de 20 años en prisión. El delito que llevó a Ricardo González y a sus colegas a la cárcel es tan grave como el que puede cometer él que supervisa la biblioteca pública de su vecindario en cualquier parte del mundo. Su único crimen fue el de ofrecer, a un público sediento de lectura, información y la oportunidad de leer lo que quisiera. Qué irónico. En un país que se jacta de tener una de las tasas más altas de alfabetismo, el material que lee el pueblo tiene que ser sometido a la aprobación de uno de los dictadores más despiadados del mundo. El mundo debe saber que estos heroicos bibliotecarios están exiliados o tras las rejas por intentar traer la democracia a Cuba, un libro a la vez. Posdata: El gobierno cubano liberó temporalmente a uno de los bibliotecarios independientes encarcelados. Julio Antonio Valdez Guevara de 52 años fue liberado para recibir tratamiento por hipertencion y problemas de los riñones. Permanecerá libre hasta que se restablesca.