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ALIADOS LATINOAMERICANOS LE DICEN "ADIOS" A IRAK
escrito por Maria Elena Salinas   
Fecha: 04/05/2004
 
El otro día escuché a una persona decir que como respuesta a la retirada de las tropas españolas de Irak, los norteamericanos deberían boicotear los productos españoles. Algo así como cuando los franceses se rehusaron a apoyar la guerra y algunos patriotas les cambiaron el nombre de las papas francesas a papas de libertad. Si eso ocurre, tendríamos que dejar de tomar vino español, comer aceitunas españolas, jamón serrano, queso Manchego y otras delicias de España. Y ahora que la República Dominicana y Honduras también sacan a sus tropas, me imagino que se nos pedirá que no compremos azúcar importada de la República Dominicana ni plátanos de Honduras. Las 1,400 tropas españolas fueron retiradas de Irak porque eso es lo que José Luis Rodríguez Zapatera dijo que haría si ganara las elecciones presidenciales en marzo. Y ganó las elecciones porque, entre otras razones, los españoles estaban enojados con José María Aznar por apoyar la guerra en Irak. Le echaron la culpa del peor ataque terrorista en su historia a la colaboración de Aznar con Estados Unidos. Un día después de que España anunciara la retirada de sus tropas, Honduras dijo que también sacaría a sus 370 soldados de Irak. Luego fue la República Dominicana que le siguió. Aunque el Presidente Hipólito Mejía había dicho dos días antes que las tropas dominicanas se quedarían hasta cumplir su misión, el General de las Fuerzas Armadas, José Miguel Soto Jiménez, dijo que hubo cambio de planes y se saldrían las 302 tropas que aún permanecen allí. La retirada de los dos países latinoamericanos es una consecuencia de la salida de las tropas españolas, pero por razones distintas. Ambos países formaban parte de la brigada Plus Ultra, un contingente que, junto con El Salvador y Nicaragua, estaban bajo el mando de las tropas españolas. Su misión era concentrarse en mantener el orden, desenterrar minas y proveer servicios médicos, pero no enfrentarse al enemigo. Pero dos cosas cambiaron: Se anunció el retiro de las tropas españolas; y de repente los enviados latinoamericanos terminaron en medio de cruentos ataques con combatientes iraquíes. El Presidente Hondureño Ricardo Maduro personalmente ordenó el retiro de sus tropas "en el menor tiempo posible." El Canciller Leonidas Rosa Bautista dijo que la decisión se debió al recrudecimiento de los enfrentamientos en las primeras semanas de abril. Eso le abrió la puerta al Presidente Dominicano Hipólito Mejía para cambiar de curso y también atribuir el retiro de sus tropas a la deteriorada situación de seguridad en el país árabe. Pero sus críticos dicen que hubo motivaciones políticas ya que está en plena campaña de re-elección. Los comicios son el 16 de mayo y muchos dominicanos estaban inconformes con la presencia de sus tropas en Irak. Nicaragua se pudo zafar del compromiso con Estados Unidos diciendo que por falta de fondos no re-emplazaría al grupo de 115 militares, entre ellos médicos y expertos en minas, que regresaron del sur de Irak en febrero. Ahora el gobierno nicaragüense dice que con gusto enviaría más tropas siempre y cuando sea para una misión de paz encabezada por Naciones Unidas. Así es que el único país latinoamericano que se queda en Irak es El Salvador. Un soldado salvadoreño ha muerto en combate y más de una docena han resultado heridos. Los partidos de oposición y la comisionada de derechos humanos han exigido que se devuelvan las tropas, pero tanto el presidente saliente Francisco Flores como su sucesor Tony Saca se comprometen a mantener sus 380 tropas en Irak hasta que se cumpla su misión el 30 de junio. Después de eso, evaluarán la situación. La decisión de retirar a sus tropas antes de tiempo no debería ser una razón para sancionar a ninguno de estos países. No debería afectar su relación con Estados Unidos. No debería afectar el estatus migratorio de sus respectivos ciudadanos que radican en Estados Unidos, ni debería afectar el tratado de libre comercio entre este país y Centro América o las negociaciones comerciales con la República Dominicana. Al fin y al cabo, son los pocos en la región que se atrevieron a enviar tropas, aunque tuviera un costo político.