| EL GENERAL SÁNCHEZ EN EL OJO DE LA TORMENTA |
| escrito por Maria Elena Salinas |
| Fecha: 01/06/2004 |
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| El teniente general Ricardo Sánchez es el hispano de mayor rango en las fuerzas armadas norteamericanas. Por eso en su pueblo natal de Rió Grande, Texas en la frontera con México es visto como todo un héroe. Su madre, Maria Elena Sánchez esta orgullosa de su segundo hijo y lo recuerda como un niño estudioso y responsable a quien le gustaba jugar con soldaditos de juguete. Pero lo que el general de tres estrellas ha tenido que enfrentar como líder militar de la coalición en Irak no es ningún juego de niños.
La impecable reputación de Sánchez esta en peligro de resultar manchada por el escándalo del abuso a prisioneros en la prisión Abu Ghraib. Hay una serie de interrogantes que empañan su imagen, sobre lo que el comandante de las tropas aliadas sabia, cuando lo sabia y que hizo al respecto.
A Sánchez están a punto de reemplazarlo como comandante de las fuerzas de coalición en Irak y a pesar de que el pentágono insiste en que esto responde a una rotación normal luego de 13 meses de servicio en el frente de batalla, queda la duda sobre si Sánchez tuvo algo que ver con el escándalo o si esta siendo utilizado como chivo expiatorio en uno de los episodios más vergonzosos de la guerra en Irak.
Hay indicios de que Sánchez no dijo todo lo que sabia cuando testifico ante el comité de Fuerzas Armadas del Senado sobre el escándalo de abuso de prisioneros. El General dijo estar "horrorizado con el comportamiento abusivo", de los soldados. Prometió investigar el papel que jugo la cadena de mando militar, incluyéndose a el. Y como comandante de las tropas tomo responsabilidad por lo ocurrido en Irak.
Según Sánchez él dicto ordenes en Septiembre del año pasado de conducir los interrogatorios a los prisioneros Iraquíes "humanamente y siguiendo la ley". Dijo haber repetido la orden de tratar a todos los Iraquíes con "dignidad" al enterarse en Enero sobre las denuncias de abuso.
Sin embargo informes del diario Washington Post indican que Sánchez en efecto ordenó a la inteligencia militar en un memorando que trabajaran de cerca con la policía militar para "manipular las emociones y vulnerabilidades" de los detenidos. El diario agrega que Sánchez pudo haber estado en la prisión cuando se llevaban a cabo los abusos durante 3 visitas a Abu Ghraib que supuestamente hizo en el mes de Octubre.
Es necesario investigar cual es la verdad. ¿Será que el General Sánchez ordeno o aprobó las tácticas abusivas y sadistas de los soldados? ¿O será que estos le dieron su propia interpretación a las ordenes del General y de paso decidieron divertirse un rato?
Todo parece indicar que la investigación de los abusos tendrá que ir mas allá de lo esperado. Nuevos informes indican que Abu Ghraib puede resultar ser solo un símbolo de un mal mas amplio con mayor trascendencia, ya que la Cruz Roja Internacional ha reportado que las arbitrariedades parecían ser sistemáticas y que entre 70 y 90 por ciento de los detenidos Iraquíes fueron arrestados por error.
El escándalo de los abusos no es lo único que podría opacar la brillante carrera militar del General Sánchez. El Presidente Bush lo elogio recientemente diciendo que había hecho un "trabajo fabuloso" como líder de las tropas en Irak. Pero su labor no ha terminado y la operación militar esta lejos de ser exitosa.
Para el General Sánchez ha sido un camino largo desde un barrio pobre en el Sur de Texas, donde una escuela primaria fue nombrada en su honor, hasta el desierto Iraqui, donde enfrenta un minucioso escrutinio. Sánchez esperaba que el próximo paso de carrera militar fuera una cuarta estrella, y que su próximo puesto fuera el de jefe del Comando Sur de Estados Unidos en la Florida, que supervisa las operaciones militares en Latino América.
Pero ahora la carrera del General Sánchez esta un limbo, esperando el resultado de las investigaciones. Si es culpable debe pagar por sus faltas. Sin embargo no debe ser usado como chivo expiatorio por los fracasos de sus superiores. Las investigaciones deben llegar hasta los más altos niveles del pentágono, incluyendo el despacho del Secretario de Defensa. |