Home
Biografía
Libro
Firma del Libro
Columnas
Entrevistas
Prensa
Fotos
Libro de Visitas

Presentando su libro
"Yo soy la hija de mi padre"



Home | Biografía | Libro | Prensa | Fotos | Libro de Visitas
EL LEGADO DE REAGAN EN AMÉRICA LATINA
escrito por Maria Elena Salinas   
Fecha: 15/06/2004
 
Durante una cena de estado en Brasil en 1982, el entonces presidente Ronald Reagan ofreció un brindis por el pueblo de "Bolivia." Al darse cuenta que se había equivocado de país, Reagan intentó corregirse diciendo que Bolivia sería la próxima escala de su gira, pero tampoco acertó porque viajaría a Colombia. Sus críticos lo acusaron de no saber donde estaba parado, pero lo que Reagan sí sabía perfectamente bien era el rumbo que quería para América Latina: lo más lejos posible de la amenaza del comunismo. Fue precisamente esa firme posición anti-comunista la que dominó la política exterior de Reagan en América Latina. Temía que la influencia soviética que ya se había arraigado en Cuba se expandiera en la región y estaba dispuesto a usar cualquier medio a su alcance para detenerla. En 1983, envió tropas estadounidenses a Granada para derrocar un gobierno izquierdista, amigo de la Cuba comunista. Idolatrado en Miami, Reagan se ganó los corazones y el apoyo financiero de los exiliados cubanos de línea dura usando una severa retórica contra Fidel Castro. Por eso, no sorprendió cuando al conocerse la muerte de Reagan la radio estatal cubana dijo que el ex mandatario "nunca debió haber nacido." En ningún lugar fue su propósito de frenar la expansión marxista más decidida que en Nicaragua, donde brindó un firme apoyo a los rebeldes "Contras." Era tan fuerte su objetivo de librar a los nicaragüenses de sus líderes Sandinistas que cuando el Congreso prohibió financiar a los Contras, el gobierno de Reagan vendió secretamente armas a Irán para financiar la insurgencia en la nación centroamericana. El llamado escándalo Irán-Contra ensombreció los últimos años de la presidencia de Reagan. En Nicaragua, ahora bajo un gobierno democrático, las opiniones sobre el ex presidente norteamericano están divididas. Para algunos fue un libertador, para otros un villano. Cuando Reagan llegó al poder, Argentina estaba en el quinto año de una guerra sucia, en la que hasta 30,000 presuntos izquierdistas fueron muertos o desaparecidos. Una de sus primeras medidas fue anular una condena de su predecesor Jimmy Carter contra el historial de derechos humanos de la junta militar argentina, y autorizó a la CIA colaborar con su servicio de inteligencia. Los argentinos también recuerdan cómo el apoyo de Reagan ayudó a Gran Bretaña a ganar su guerra por las Islas Malvinas en 1982. El General Augusto Pinochet gobernaba Chile cuando Reagan llegó a la Casa Blanca. Y aunque en su primer mandato, se abstuvó de criticar los abusos de los derechos humanos en Chile para no enemistarse con el gobierno de derecha, a mediados de los 80 Reagan empezó a presionar al dictador chileno para que tomara medidas hacia la democracia. Guatemala por su parte estaba enfrascada en una sangrienta guerra civil durante los años de Reagan. El mandatario no solo levantó un embargo impuesto por la administración Carter contra el gobierno militar, sino que sorprendió a los activistas de derechos humanos al proclamar al general Efraín Ríos Montt, considerado uno de los dictadores más sanguinarios de la región, "un hombre de compromiso y de integridad personal." Y en una operación encubierta en El Salvador, el gobierno de Reagan envió decenas de entrenadores Boinas Verdes para enseñar al ejército salvadoreño mejores técnicas para combatir a las guerrillas izquierdistas. Las dos partes del conflicto salvadoreño causaron estragos, pero el ejército, que recibía un millón de dólares diarios de Estados Unidos, fue acusado de perpetrar la mayoría de atrocidades, como la famosa masacre de El Mozote, donde casi 1,000 hombres, mujeres y niños fueron asesinados. La era de Reagan fue una época de convulsión y transición en América Latina. Fue una década de juntas militares de derecha, revolucionarios izquierdistas y de guerras civiles que dejaron miles de muertos. Si bien algunos elogian la posición anti-comunista de Reagan, otros dicen que su apoyo incondicional a dictaduras militares y a guerras secretas respaldadas por la CIA tuvieron un costo demasiado alto. Hoy, América Latina no es la misma región convulsionada de los 80. Aunque Cuba sigue siendo el último bastión del comunismo y hay por lo menos cuatro presidentes con tendencias izquierdistas, hay relativa estabilidad y democracia en la región. Para bien o para mal, la huella y el legado de Ronald Reagan continua presente en América Latina.