| escrito por Maria Elena Salinas |
| Fecha: 21/09/2004 |
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| Promover la democracia en el hemisferio, proteger a los pobres, defender los derechos humanos e impulsar el libre comercio no es tarea fácil para una sola persona. Pero Cesar Gaviria aceptó el reto cuando juró como Secretario General de la Organización de Estados Americanos hace 10 años. Ahora deja el cargo con una combinación de satisfacción y desengaño.
El ex presidente de Colombia debe sentirse orgulloso de sus logros, especialmente después de los elogios que recibió de gran parte de los miembros permanentes de la OEA durante la ceremonia de despedida a principios de septiembre. Poco antes de terminar su mandato Gaviria me dijo que los hechos habían desbordado sus expectativas. "Hemos logrado mantener una agenda de cooperación que ha ayudado a hacerle frente la crisis en la región sin romper el hilo de la continuidad democrática," dijo.
Sin embargo, Gaviria debe sentir también algún grado de decepción al no haber podido resolver la crisis política en Venezuela, sin duda el mayor reto de su secretariado. Es más, se trata del "reto más grande que ha tenido la OEA, desde su fundación," según el propio Gaviria. En una entrevista en Caracas durante el referéndum revocatorio al Presidente Hugo Chávez, el Secretario General me dijo: "nunca hemos tenido un problema de esta magnitud y nunca nos habíamos involucrado tanto."
Eso explica por qué Gaviria invirtió no sólo su capital político sino su tiempo personal. Por dos años la OEA y el Centro Carter intentaron mediar en el conflicto en Venezuela. Gaviria pasó ocho meses viviendo en la capital tratando de reconciliar las diferencias irreconciliables entre Chávez y la oposición.
"Hubo períodos supremamente críticos y se corrieron riesgos enormes; es hasta difícil entender como no se generó más violencia en una situación de polarización tan intensa," dijo. Se refería al período del paro general y la verificación de las firmas para el referéndum.
Pero su esfuerzo pudo haber sido en vano. La solución política que él ayudó a negociar lo puso entre la espada y la pared. La oposición lo criticó por haber avalado tan rápido los resultados de la consulta que le dio el triunfo a Chávez. Y cuando finalmente cuestionó la equidad política del proceso fue Chávez quien lo fustigó acusándolo de ser ingrato, mentiroso y ambicioso. Para colmo de males, la crisis continúa con el país aun más polarizado.
Para ser justos, Gaviria no tiene la culpa del fracaso venezolano. A estas alturas ni siquiera ayuda del más allá lograría resolver ese conflicto. Pero Gaviria no tiene que preocuparse de políticos mal agradecidos. Tiene bastante más de que presumir. Por ejemplo, la creación de la Carta Democrática Interamericana que entre otras cosas, declara a la pobreza y la corrupción como una amenaza a la democracia. Durante los dos períodos de Gaviria la OEA también impulsó reformas democráticas en Perú, jugó un papel más importante en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico y asistió a Centroamérica en causas humanitarias por los desastres naturales y conflictos sociales. Además, ayudó a negociar tratados de libre comercio.
Al igual que la Organización de Naciones Unidas, la OEA ha sido criticada por ser una institución simbólica, una especie de club para diplomáticos, demasiado diplomáticos como para tomar una línea dura en situaciones difíciles. Dentro de esos parámetros, Gaviria intentó asumir nuevas responsabilidades y ampliar el papel de la organización. Como dijo el embajador de Canadá ante la OEA, Paul Durand, Gaviria ayudó a la OEA a "convertirse en una institución más relevante."
Es posible, pero eso no cambia el hecho de que su sucesor, el ex presidente de Costa Rica, Miguel Ángel Rodríguez, enfrentará los mismos retos que Gaviria enfrentó hace una década. Y es que la democracia en la región sigue amenazada como hemos visto en el caso de Venezuela, la pobreza sigue siendo un mal que acecha a la región, continúan violándose los derechos humanos y proteccionistas en Estados Unidos siguen tratando de obstaculizar el libre comercio.
Pero ese ya no es problema de Gaviria. Por ahora se va a dedicar a investigación en la Universidad Columbia de Nueva York y promete dedicarle tiempo a su país natal, Colombia. Estará haciendo "algunas cosas privadas relacionadas con riesgo político," para lo cual cree tener algunas fortalezas, y espera dedicarle un tiempo al arte. Pero no espere verlo de vacaciones en Venezuela en el futuro cercano. |