| El mundo no es un lugar seguro |
| escrito por Maria Elena Salinas |
| Fecha: 28/09/2004 |
| |
| Durante meses hemos estado escuchando a nuestro gobierno decirnos que nuestro país es más seguro y que el mundo es también más seguro. Y cada vez que oigo eso me pregunto si nuestros altos funcionarios están tan ocupados haciendo titulares de prensa que no tienen tiempo de seguir las noticias. Con la nueva tendencia de las madres preocupadas por la seguridad, debo decir que yo como madre, no me siento más segura.
Es difícil creer que el mundo es más seguro. Existen conflictos progresivos por todas partes del globo y el terrorismo continúa siendo una táctica utilizada con propósitos políticos. No me imagino que los padres de los niños que murieron durante la toma de rehenes en una escuela rusa, o cuando dos aviones fueron explotados en el aire, también en Rusia, puedan pensar que el mundo es más seguro. Las familias de las víctimas de los ataques a trenes en Madrid tampoco pueden pensar que el mundo es más seguro.
Nuestro presidente dice que Irak está mejor sin Saddam Hussein. Pero mientras no cabe duda que Saddam era un dictador despiadado capaz de matar a su propia gente y torturar a sus adversarios, pasará un buen tiempo para que los iraquíes verdaderamente vivan mejor sin él.
Por ahora Irak está sumergido en una guerra sangrienta que se hace infinitamente más peligrosa con batallas progresivas y levantamientos religiosos. La presencia de terroristas extranjeros que se aprovecharon del vacío político para entrar al país es ahora una parte nueva y peligrosa de la ecuación ya que ellos son los que raptan a extranjeros occidentales y los decapitan.
Desde que Estados Unidos lideró la invasión contra su país, entre 12,000 y 15,000 civiles iraquíes han muerto según cálculos conservadores. Eso incluye a mujeres y niños. Eso es adicional a unos 6,000 soldados iraquíes que fueron muertos al comienzo de la guerra y a más de 1,000 soldados norteamericanos que han perdido sus vidas.
Aún con Saddam Hussein tras las rejas, Estados Unidos no puede ser un lugar seguro si Osama Bin Laden permanece desaparecido. Después de todo fue Bin Laden y no Hussein quien declaró la guerra a nuestro país. Fue él quien ordenó los ataques del 11 de septiembre, no Hussein. Ninguna conexión se ha encontrado, pero la administración Bush continúa tratándolos de igual manera en su lucha contra el terrorismo.
¿Cómo podemos sentirnos más seguros con menos amigos y más enemigos? La consejera nacional de seguridad Condoleezza Rice dijo ante una audiencia en la Universidad de Wingate en Carolina del Norte hace pocos días que la amenaza más grande para nuestro país es la ideología del odio. Una buena razón para preocuparse dado que más personas alrededor del mundo nos odian desde que comenzó la guerra en Irak. Y no son solamente fundamentalistas islámicos quienes siempre han despreciado nuestro estilo de vida. Son también aquellos a quienes nuestro gobierno castigó por no apoyar una guerra cuyo propósito nunca fue y continúa no siendo claro.
El Vicepresidente Dick Cheney nos ha dicho que esta administración nos protegerá de amenazas terroristas. ¿Pero quien nos protegerá de la amenaza que encaramos en nuestras propias calles y comunidades? El congreso y la Casa Blanca ociosamente desistieron de mantener una prohibición para la venta de armas de asalto. Ahora cualquiera puede entrar a una tienda de armas y comprar, por un bajo precio, un arma de asalto de estilo militar con el único propósito de matar a personas.
Estos mensajes encontrados confunden. Dicen que estamos más seguros, pero cuando el Departamento de Seguridad Interna considera que existe una amenaza creíble, eleva el nivel de alarma, incluso cuando resulta que la amenaza se hizo hace años. "Toma años para planear un ataque," dicen ellos.
Francamente podríamos prescindir de estos mensajes encontrados. No podemos sentirnos seguros porque invadimos un país que no nos atacó y no tuvo armas de destrucción masiva, mientras que al mismo tiempo vivimos en un mundo más volátil y menos estable con más personas que nos odian; mientras muchos de los terroristas domésticos tienen la posibilidad de estar mejor armados. Algo huele mal en todo esto y yo, por lo menos, no me siento más segura. |