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DE LA HABANA A NEVADA
escrito por Maria Elena Salinas   
Fecha: 30/11/2004
 
He visitado Cuba en varias ocasiones y el talento musical maravilloso en la isla nunca deja de asombrarme. Uno puede entrar a cualquier café o club nocturno en la Habana Vieja y escuchar cantantes y músicos extraordinariamente talentosos, y ver a bailarines moviéndose al compás de contagiosos ritmos latinos. Ese mismo talento fue el trajeron consigo los 43 artistas cubanos del grupo viajero Havana Night Club que acaban de solicitar asilo político en Estados Unidos. Se trata de la mayor deserción en grupo desde que Fidel Castro tomó el poder en 1959. Los artistas buscaron refugio en el palacio federal de justicia en Las Vegas donde la compañía realizaba una presentación en el Stardust Resort y Casino. Los cantantes, bailarines y músicos cubanos forman parte de una producción teatral que destaca la herencia africana y española en la célebre vida nocturna de La Habana. El conjunto ha viajado por el mundo realizando presentaciones en más de una docena de países. Uno pensaría que Vegas sería el lugar ideal para presentar su espectáculo. Pero da la casualidad que Las Vegas esta en territorio norteamericano, y es inevitable en este país que todo lo que tenga que ver con Cuba resulte politizado. En un principio Estados Unidos negó las visas a los artistas del Havana Night Club, ya que bajo las fuertes restricciones impuestas por la Administración Bush, rutinariamente se les rechaza la visa a los artistas cubanos, escritores o catedraticos. Pero las cosas cambiaron cuando los artistas decidieron independizarse del sindicato para artistas vinculado al gobierno comunista de la isla. Estados Unidos finalmente cedió y les otorgó las visas. Aun así quedaba una media docena de miembros de la compañía en Alemania que no había recibido permiso para entrar a Estados Unidos hasta que, como era de esperarse, influyentes grupos cubano-americanos del exilio intervinieron por ellos. De hecho, los exiliados con cartas y llamadas telefónicas a funcionarios gubernamentales, llegaron hasta el mismo Secretario de Estado Colin Powell, pidiendo que se les otorgaran las visas a todos los miembros del grupo cubanos, sabiendo que cuando llegaran, se convertirían en desertores. Ya juntos, los cubanos hicieron mucho más que dar una tremenda presentación en la capital mundial del espectáculo, declararon su deseo de permanecer en Estados Unidos y advirtieron que serían encarcelados o se les prohibiría practicar su arte si fueran devueltos a Cuba. Cuarenta y tres pidieron asilo mientras que otros tres prefirieron regresar con sus familias a la isla. Varios de los artistas que decidieron quedarse están preocupados por la posible represión contra sus familiares en Cuba. Es parte de la tensión que existe desde hace décadas, en la relación política entre Estados Unidos y Cuba. Una tensión que va en aumento-por lo menos a nivel de la retórica-debido en parte a la reciente campaña presidencial y el deseo de complacer a los votantes Cubano Americanos en el sur de La Florida. Durante la presidencia de Bill Clinton y al principio de la administración Bush, a los artistas y catedráticos cubanos se les permitía visitar Estados Unidos sin mayor inconveniente como parte de un intercambio cultural. Esa política ya no existe. Hasta ahora las críticas al espectáculo Havana Night Club han sido bastante positivas, y no es para menos dado el enorme talento que existe en la isla. Desafortunadamente el éxito para los artistas ha tenido un alto precio. Aunque sin duda a muchos cubanos les encantaría salir de la isla comunista, estos fueron obligados a enfrentarse a un ultimátum: para poder actual en Estados Unidos fue necesario abandonar a su patria y a su familia. La verdad es que la política y el arte deben mantenerse separadas. El régimen de Fidel Castro no las separa, pero eso es de esperarse. Se supone que en Estados Unidos teóricamente operamos bajo leyes diferentes. Aquí la expresión artística es protegida por la ley. Los artistas de todos los países deben ser acogidos aquí, y no solo para desertar. Después de 45 años en el poder, aislar a Castro no ha funcionado, el aislar al talento cubano tampoco hará nada para encaminar a Cuba hacia la democracia.