| LAS FUENTES DUDOSAS DE UN PERIODISTA |
| escrito por Maria Elena Salinas |
| Fecha: 06/12/2004 |
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| En el segundo anaquel del librero en la oficina de mi casa encontré el cuarto libro del periodista Dan Rather, "The Camera Never Blinks Twice," traduce a algo así como, la cámara no parpadea dos veces. En el libro el veterano periodista describe un enfrentamiento que tuvo a mediados de los años 80 con el entonces vice presidente y candidato presidencial por el partido Republicano George Bush sobre su presunta participación en el escándalo Irán-Contra.
Una "fuente" confiable en la Casa Blanca, relata Rather, le había proporcionado información valiosa que indicaba que el vice presidente no solo estaba al tanto del desvío de fondos de la venta de armas a Irán a los Contras Nicaragüenses, sino que era posible que el propio Bush lo haya aprobado. Según Rather, por un momento dudo de su fuente. Se le ocurrió que existía la posibilidad de que la fuente tenía alguna vendetta contra Bush. Aun así, el periodista utilizo la información durante una controversial entrevista con Bush en 1988.
Dieciséis años después, el periodista se enfrento a un dilema similar con una fuente confiable que también le proporciono información valiosa sobre un miembro de la familia Bush. Esta vez no sabemos si Rather dudo de su fuente, lo que si sabemos es que utilizo la información en un informe periodístico. Desafortunadamente para el y para la profesión de periodismo, la cámara si parpadeo.
El anunciado retiro de Rather como presentador del noticiero nacional de la cadena CBS no hubiera dejado tanto de que hablar si se hubiera anunciado antes de la campaña electoral. No le hubiera sorprendido a nadie que un hombre a sus 73 años de edad quisiera cambiar la agitada vida de un presentador de noticias por el horario más flexible de un corresponsal. Pero el "incidente" sobre la participación -- o falta de -- de George W. Bush en la Guardia Nacional de Texas, opaco lo que debería haber sido una despedida celebre.
No es ningún secreto que Rather se hizo de algunos enemigos a lo largo de su carrera, particularmente durante sus 24 años como titular del noticiero de la cadena CBS. Sin embargo el momento de su salida y la controversia que le rodea ha dejado una mancha en toda una vida de entrega a su profesión. Y no se diga el daño que la ha causado al periodismo en un momento en que se cuestiona la objetividad de la prensa.
La otra noche veía a Pat Buchanan -- uno de los comentaristas más conservadores de Estados Unidos -- presentando un programa de televisión en el que insinuaba que los días del periodismo objetivo han quedado atrás. Buchanan sugería que los periodistas declararan abiertamente su preferencia política. Eso quizás funcione en los canales de televisión por cable donde cada vez mas televidentes buscan noticias que se adapten a su ideología. Pero me gustaría pensar que la mayoría del pueblo norteamericano aun prefiere sus noticias tradicionales: directas, justas y balanceadas. Los periodistas no deben llevar su ideología en la frente, al igual que los políticos no deben llevar su religión en la suya.
Una de las tragedias de la controversia que rodea el retiro de Rather es que las dudas sobre la autenticidad de los documentos que debían probar que el Presidente Bush no cumplió con todas sus responsabilidades en la Guardia Nacional opacaron los hechos básicos de la historia. En lugar de enfocarse en las dudas sobre el servicio del presidente, el debate se enfoco en Dan Rather y sus presuntas intenciones por desprestigiar a Bush.
Al final tanto el periodismo como el pueblo norteamericano salieron perdiendo. Ya no se puede levantar un periódico o escuchar un noticiero sin que alguien cuestione su objetividad. Y en cuanto a si el presidente cumplió o no sus responsabilidades en la Guardia Nacional, bueno, la noticia desapareció cuando la cámara parpadeo. |