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EL PARAISO PERDIDO DE MI AMIGO ROY
escrito por Maria Elena Salinas   
Fecha: 10/01/2005
 
Por años mi querido amigo Roy ha soñado con irse a vivir a una isla exótica y abrir un pequeño bar al lado del mar. Fue precisamente la búsqueda del paraíso lo que motivo a este periodista convertido en ejecutivo de medios a dejar todo atrás y empezar una nueva vida en Phuket, Tailandia. Poco después de que surgió la noticia de un devastador maremoto en el sur de Asia, una ola de correos electrónicos entre sus amigos y familiares en esta parte del mundo desato una frenética búsqueda por su paradero. Phuket fue una de las islas afectadas por las olas asesinas y los informes periodísticos hablaban de miles de muertos y desaparecidos. Durante varias horas no supimos nada de Roy. El llevaba unos seis meses viviendo en la isla y en lugar del bar al lado del mar con que tanto soñó, termino abriendo un pequeño hotel en las colinas sobre la playa de Karon. Se quejaba en sus "e-mails" de haber tenido que dejar su apartamento en la playa para vivir y trabajar en el local. Después de meses de construcción y unos cuantos retrasos el hotel CC Bloom's Beach Thai Resort finalmente abrió sus puertas. La ultima vez que supe de el fue el 22 de diciembre cuando nos aviso que ya tenia sus primeros dos clientes. Al siguiente día llegarían dos familias más y para el fin de semana serian seis. Nuestra amiga Emma había hablado por teléfono con el el día de navidad, pero sus esfuerzos por comunicarse el día de la tragedia resultaron infructuosos. Hasta que como a las 2:49 de la tarde recibimos el siguiente mensaje electrónico: "Queridos amigos. Hoy ha sido un día terrible. Tantos muertos y tantos desaparecidos. Mi hotel se convirtió en un centro de refugiados para unas 100 personas. Se nos termino la comida y tenemos a huéspedes durmiendo al lado de la piscina y el lobby del hotel. Nunca he visto tanta gente en estado de shock. Todos se quieren ir y es una situación terrible. Claro, no hay asistencia del gobierno. Les diré mas después. Nuestro hotel esta a 60 metros por arriba del nivel del mar y el tsunami no nos afecto pero devasto todos los hoteles en la playa. Tengo suerte de estar vivo, Roy" Fue un verdadero alivio saber que mi amigo Roy estaba bien. Como periodista a el le toco cubrir su buena dosis de tragedias naturales, como humanitario que es, yo estaba segura que sabría exactamente que hacer. Aquellos que terminaron en su hotel tuvieron suerte de toparse con el. Desde entonces nos hemos comunicado vía electrónica varias veces y así pudo dar mayores detalles de lo sucedido. La mitad de las victimas, dijo, lo perdieron todo, su ropa, pasaportes, dinero, todo. Algunos se quedaron solo con lo que traían puesto, en algunos casos trajes de baño. Describe como se quedaban con la mirada fija, como lloraban por horas. Y luego llegaron las historias de horror. Una familia de Finlandia estaba hospedada en el primer piso de un hotel frente a la playa. Se preparaban para salir cuando el agua rompió la puerta y los llevo hasta el techo de su cuarto. Comenzaron a nadar hacia el pasillo del hotel y durante más de una hora estuvieron separados. Otra familia de Noruega con cinco niños estaba en la playa cuando vieron que el agua retrocedió como un kilómetro mar adentro. Sabían que algo estaba pasando y comenzaron a correr. En la confusión también se separaron. Roy también describió como por la noche dos parejas mayores de Suecia llegaron al hotel pidiendo si había espacio disponible. "Les tuve que decir que no había mas cuartos ni camas, así es que les preparamos las camillas de la piscina. Me sentí mal pero fue lo mejor que pudimos hacer, y estaban muy agradecidos," dice Roy. En la madrugada llego aun otra familia con niños. Sin más espacio para brindarles Roy les preparo su oficina para que pasaran la noche. "Colocamos cobijas y toallas en el piso para que estuviera mas cómodo. Ofrecieron enviar dinero al regresar a Noruega pero por supuesto no les cobre." Por trágicas que sean sus historias, estos son los que corrieron con suerte. Hay decenas de miles de muertos y millones desplazados. Roy dice no saber lo que el futuro le depara. Phuket depende casi totalmente del turismo, y aunque la mayor parte de la isla no resulto afectada, las imágenes de la devastación que dan la vuelta al mundo pueden ahuyentar a los turistas. "Si eso ocurre el daño puede ser peor que el propio maremoto" dice. Roy encontró al paraíso pero ahora no sabe si podrá mantener su pequeño hotel de 20 habitaciones. Con 10 mil empleos perdidos en la industria hotelera, le preocupa tener que despedir a su personal que tanto le ayudo a realizar su sueño y que abrió sus corazones para ayudar a los demás cuando llego la tragedia. "Si tenían planes de venir a Phuket, por favor vengan" dice. "Si no, vengan igual."