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"Yo soy la hija de mi padre"



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CUATRO AÑOS MAS
escrito por Maria Elena Salinas   
Fecha: 13/01/2005
 
Estimado señor presidente: Antes que nada, felicidades. Realmente tiene mucho que celebrar. Ganó la reelección. Recibió más votos que ningún otro presidente en la historia de Estados Unidos. Incluso superó su meta de obtener por lo menos el 40% del voto hispano. Y ahora tomará posesión para un segundo período en la más fastuosa y costosa ceremonia inaugural jamás vista, con un costo de casi 40 millones de dólares. Algunas personas están dispuestas a pagar hasta $10.000 dólares tan sólo para estar allí y participar en los acontecimientos principales que rodean su juramentación. Debe sentirse muy orgulloso. Por supuesto ha de ser difícil celebrar durante un tiempo de tanto sufrimiento humano, con decenas de miles de muertos y millones de damnificados como resultado del maremoto en Asia. Que bueno que Estados Unidos aumento su promesa de ayuda a $350 millones de dólares y que tantos norteamericanos hayan abierto sus corazones y sus bolsillos para ayudar a los necesitados, incluyéndolos a usted y la señora Bush. A propósito, fue una buena movida el de nombrar a su padre y al ex presidente Bill Clinton para dirigir el esfuerzo privado de recaudación de fondos para las víctimas del maremoto. No sólo porque ellos son dos de los hombres más respetados y poderosos del país, con gran habilidad para recaudar fondos, sino también porque demuestra un esfuerzo de su parte para cumplir una de sus promesas. Durante su discurso poco después de que John Kerry aceptó la derrota, usted habló francamente a quienes votaron por su adversario. Dijo: "para hacer esta nación más fuerte y mejor necesitaré su apoyo y trabajaré para ganarlo. Haré todo lo que pueda para merecer su confianza. Un término nuevo es una nueva oportunidad para llegar al corazón de la nación entera. Tenemos un país, una constitución y un futuro que nos une". Son palabras de peso, pero trabajar para ganar el apoyo de los que no votaron por usted tomará más que dar al demócrata más popular de la nación un papel de alto perfil. El esfuerzo para ayudar a las víctimas del tsunami, sin duda, nos concierne a todos como norteamericanos y seres humanos. Pero en el futuro cercano trabajar con los que están en el otro lado deberá ser algo más que una simple invitación a que apoyen asuntos importantes para usted y su partido. Por ejemplo, usted mencionó durante su discurso en la convención republicana que en un nuevo período presidencial habría que cambiar anticuadas leyes laborales para ofrecer tiempo de compensación y horarios de trabajo flexible para beneficiar a las familias. Eso suena como música a mis oídos ya que me encantaría pasar más tiempo con mis hijas, pero no olvide que hay muchas familias trabajadoras que dependen del pago de horas extras para sobrevivir y ayudaría también si obtuvieran un aumento en el salario mínimo. Y no se diga de tener cuidado medico accesible. Muchos de los latinos que ayudaron a reelegirlo confían en que usted no dará marcha atrás en su propuesta de una reforma migratoria, aunque eso signifique una confrontación con algunos de sus partidarios. Debe ser un alivio el no tener que preocuparse por su reelección otra vez. Eso debe quitarle una carga enorme, aunque todavía hay que pensar en su legado. Circunstancias más allá de su control impidieron que usted fuese "un unificador en vez de un divisor" durante su primer término y ciertamente representará un desafío en su segundo período. El último sondeo que leí antes de escribir esta carta mostraba al país dividido todavía con 49% que aprueban su trabajo y otro 49% que no lo aprueban. Eso en parte ha de ser por la frustración de estar del lado de los perdedores. Pero no olvide que muchos norteamericanos continúan inquietos por la guerra, y no ayuda el que no pase un día en que no se tengan informes de nuevos actos de violencia en Irak con tanto norteamericanos como iraquíes perdiendo sus vidas. Esperamos que la próxima elección en Irak ayude a estabilizar a ese país y lo acerque más a la democracia para que usted pueda demostrar que los escépticos están equivocados. La mejor suerte señor presidente mientras usted se embarca en cuatro años más como líder del mundo libre. Poniendo la política a un lado, estoy segura que el país le desea lo mejor y espera que todos podamos avanzar hacia un futuro más próspero y un mundo más seguro.