| CUMPLIERON SUS CONDENAS, AHORA DEJENLOS SALIR |
| escrito por Maria Elena Salinas |
| Fecha: 08/02/2005 |
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| En 1983, en la película "Scarface" o "Caracortada," Al Pacino hizo el papel de un criminal refugiado cubano, mal hablado y drogadicto, que usa las armas para lograr el llamado sueño americano. Al salir de un campo de refugiados en Miami, Tony Montana, el personaje de Pacino, se convierte en asesino y líder de un multimillonario imperio de drogas. Pero al final, cae entre un granizo de disparos.
Han pasado dos décadas, pero "Caracortada" todavía tiene proporciones de culto. De hecho, muchos jóvenes que ni siquiera habían nacido o estaban en pañales cuando la película fue lanzada, la consideran una de sus favoritas de todos los tiempos. Estoy de acuerdo en que Pacino hizo un papel extraordinario y que la película fue tremenda producción. Sin embargo "Caracortada" también le hizo un gran daño a la imagen de miles de refugiados cubanos que llegaron a Estados Unidos en 1980 a través del llamado puente del Mariel.
El mes pasado la corte suprema de Estados Unidos dio un gran paso para rectificar esa mala imagen. El tribunal rechazo una de las últimas medidas utilizadas por el gobierno federal para retener indefinidamente a delincuentes indocumentados mantenidos todavía en prisión aún después de cumplir sus condenas. Casi mil refugiados cubanos caen bajo esa categoría. El dictamen con siete votos a favor y dos en contra, escrita por el juez Antonin Scalia, significa que los detenidos deben ser dejados en libertad.
Este año será el vigésimo quinto aniversario del puente del Mariel. El éxodo desde el puerto cubano de Mariel trajo 125 mil cubanos a los Estados Unidos. La inmensa mayoría resultó ser gente honesta, ciudadanos ejemplares que cumplen con la ley y que han logrado por las buenas el sueño Americano. Conozco a varios que son la personificación del inmigrante luchador y trabajador cuya única esperanza es tener una vida mejor vida en Estados Unidos. Pero el hecho es que si había algunos criminales entre los miles que llegaron.
Durante los últimos 25 años el gobierno federal ha luchado por encontrar una política coherente para tratar con delincuentes refugiados del Mariel. El gobierno de Fidel Castro, que mezclo a los indeseables en las mismas embarcaciones que traían a familias y a otros refugiados en busca de libertad, se negó a recibir de nuevo a los criminales. Para mediados de los años 80 unos 7 mil "delincuentes Marielitos" habían terminado en las cárceles de Estados Unidos después de cometer crímenes. Cuando la administración del presidente Reagan llegó a un acuerdo con Cuba para que recibiera a los detenidos de vuelta en la isla, estallaron disturbios en dos centros federales de detención. Parecía que preferían permanecer en prisión antes que regresar a la isla comunista.
Estados Unidos estableció eventualmente un proceso para investigar a los detenidos, y miles quedaron en libertad, pero aun hay unos mil enredados en un limbo legal. Ellos han cumplido sus condenas carcelarias, pero permanecen detenidos porque Cuba no los acepta. Además, el gobierno federal mantuvo el derecho de retener indefinidamente a cualquier refugiado del Mariel que no fuera ciudadano ni residente legal de Estados Unidos si la persona había cometido un crimen en este país.
Lo que el tribunal supremo hizo es poner fin a la decisión del gobierno de que los refugiados que no cumplieron con los requisitos legales al entrar a Estados Unidos eran por lo tanto "excluibles." En otras palabras, el gobierno argumentaba que ante los ojos de la ley, los detenidos no estaban realmente aquí, no existían. Era un argumento absurdo aunque quizás evito poner en libertad a personas potencialmente peligrosas. Pero debe haber un límite sobre el tiempo que alguien puede permanecer detenido, después de pagar por su crimen.
Es un arma de doble filo, sin duda. Es difícil saber si cuando un criminal regresa a las calles tras cumplir una condena, está realmente reformado y ha dejado de ser una amenaza para la sociedad. Pero así es como opera nuestro sistema legal y los refugiados del Mariel, que han cumplido sus condenas, merecen la misma oportunidad que los demás. 25 años después de que los refugiados llegaron a las costas de Estados Unidos, es tiempo de alejarnos de los estereotipos de Tony Montana que han afectado la imagen de todos los refugiados del Mariel. |