| UNA CRISIS MIGRATORIA CON UN FINAL FELIZ |
| escrito por Maria Elena Salinas |
| Fecha: 18/04/2005 |
| |
| MIAMI -- Quienes seguimos de cerca los asuntos migratorios sabemos que estamos viviendo momentos difíciles. Dificiles para los inmigrantes y para quienes velan por sus derechos, así como para aquellos que se sienten amenazados por su presencia. Hay miles de milicianos en la frontera con México, armados y listos para detener o eliminar a cualquiera que trate de entrar ilegalmente al pais. A los inmigrantes les hechan la culpa por los males del país y el debate migratorio simplemente no progresa.
En este mes, hace 25 años, Estados Unidos enfrentaba una crisis migratoria diferente. Por el llamado puente del Mariel 125,000 cubanos llegaron a costas de La Florida en un período de cinco meses, entre abril y septiembre de 1980. Contrario a los inmigrantes indocumentados que cruzan la frontera con México, la gran mayoría de los cubanos llegados por el Mariel fueron bienvenidos por el presidente Jimmy Carter bajo su política de "brazos y corazones abiertos."
Quizas muchos recordamos las imágenes de cubanos desnutridos en embarcaciones atracando en La Florida, pero pocos recuerdan el incidente que dio origen al puente del Mariel. Ocurrió el primero de abril de 1980, cuando un conductor de autobús desesperado por salir de Cuba chocó contra las puertas de la embajada peruana en La Habana. El conductor, Hector Sanyustiz y sus cinco pasajeros buscaban asilo político, pero Fidel Castro, furioso porque un guardia cubano murió al intentar detener el vehículo, exigió que las seis personas fueran entregadas a las autoridades cubanas para ser procesadas.
El diplomático encargado de la embajada peruana en ese entonces, Ernesto Pinto, se negó a entregar a los cubanos. Esto enojó tanto a Castro que decidió retirarle toda la protección a la embajada. En menos de dos días 10,000 personas penetraron a la embajada en busca de refugio.
Fue entonces cuando Estados Unidos y otros países trataron de organizar un puente aéreo humanitario, pero Castro respondió abriendo el puerto del Mariel a cualquiera que deseara salir de la isla. Y 125,000 personas le respondieron. Desafortunadamente, entre ellos había un pequeño porcentaje de criminales y enfermos mentales. Aunque nadie sabe realmente cuantos estaban incluidos en esa categoría, se calcula que eran entre 2,000 y 10,000. Los llamados "marielitos" tuvieron entonces un serio problema de imagen después de su llegada. Fueron culpados de elevar el índice de criminalidad en Miami y pintados como asesinos en la tristemente celebre película "Scarface."
Una marielita que ha luchado durante 25 años para borrar ese estigma es la ex reportera del diario The New York Times Mirta Ojito. En su nuevo libro "Finding Mañana," revive la experiencia del Mariel. Ella apenas tenía 16 años cuando dejó Cuba y fue tan grande el cambio en su vida que decidió buscar a protagonistas claves de ese cambio para agradecerles.
Su experiencia como refugiada le ayudó a entender el drama que enfrentan los inmigrantes y le dio una perspectiva única en la cobertura de asuntos migratorios para el Times. "Todo inmigrante tiene una historia que contar, y muchas son tristes," dice Ojito. Recuerda el rechazo sufrido por muchos de los marielitos que fueron estigmatizados. "Los Marielitos que fuimos tan atacados, que fuimos tan marcados con ese sello que nos dieron en Cuba de escoria, hemos contribuido a que este sea un país mejor desde todos los puntos de vista, incluso el económico."
En retrospectiva, el puente del Mariel también le dio una mayor diversidad étnica a la comunidad cubano-americana de Miami. Mientras que la mayor parte de los cubanos que viajaron a comienzos de la década de los 60 eran profesionales de clase alta, los marielitos pertenecían a todos los estratos sociales y eran de diferentes colores de piel, lo que constituye una representación mas real de la población actual de Cuba. Los marielitos despertaron además el interés de los cubano-americanos por su cultura y por el desarrollo de la isla.
No cabe duda que lo que pareció un desastre migratorio 25 años atrás se ha convertido en una historia humanitaria ejemplar. Los marielitos dieron la bienvenida a las tradiciones de una nación de inmigrantes y la gran mayoría han sido ciudadanos honestos, y productivos. El Mariel representa una lección enorme para aquellos pesimistas de la inmigración y los quienes han decidido tomar la ley en sus propias manos patrullando nuestras fronteras con rifles y fusiles. Si esta nación tuvo la fortaleza para albergar a inmigrantes que hace 25 años buscaban una vida mejor, hoy también debemos tener la capacidad de hacer lo mismo. |