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LA TORTURA SOBRE EL LIENZO DE UN ARTISTA COLOMBIANO
escrito por Maria Elena Salinas   
Fecha: 17/05/2005
 
Para muchos el abuso contra detenidos en la prisión iraquí de Abu Ghraib ya es noticia vieja. Siete militares norteamericanos han sido sentenciados en relación al caso y otros dos enfrentan juicio. Investigaciones internas libraron de culpa a la jerarquía militar, una general fue degradada y otros obtuvieron apenas un llamado de atención por descuido. Punto. Pero el famoso artista colombiano Fernando Botero no quiere que el mundo olvide lo que él llama "la violencia perversa" cometida por soldados estadounidenses, así que decidió dejar grabadas en nuestras mentes los horrores de Abu Ghraib con una serie de pinturas que representan el trato humillante que recibieron decenas de prisioneros en la famosa cárcel iraquí. Los aficionados al arte reconocen a Botero como un maestro indiscutible del arte latinoamericano contemporáneo. Sus pinturas de figuras voluptuosas en situaciones cotidianas han sido colgadas en muchos museos del mundo. Sus esculturas monumentales de bronce han adornado algunas de las avenidas más famosas en Manhattan, París y Beverly Hills. Pero en los últimos años el artista ha experimentado una especie de transformación. Sin abandonar su tradicional estilo alegre y colorido, Botero ha puesto sus inquietudes sobre el lienzo, representando primero la violencia que afecta a gran parte de su amada Colombia con una serie de pinturas relacionadas al narcotráfico, la guerra interna, líderes guerrilleros y masacres. Y ahora mostrando el abuso contra prisioneros en Abu Ghraib. La serie de 50 enormes óleos, todos con el nombre "Abu Ghraib" y numerados de uno a 50, es el resultado de lo que Botero llama "la indignación" que sintió después de leer acerca de las torturas en Irak. "Todos los cuadros me afectan, me impactan, porque los hice con el corazón," dice el pintor. Asegura que no se trata de una copia de las famosas fotografías que dieron la vuelta al mundo, sino una descripción de lo que leyó en la prensa. Dice que la historia llegó a obsesionarlo y leyó todo cuanto cayó en sus manos acerca de las torturas antes de pintar los cuadros en sus viviendas de Nueva York y Paris. Una de ellas muestra a tres a iraquíes desnudos, atados y encapuchados formando una pirámide humana. En otra se ve un detenido sangrando y en otra se ve a un soldado norteamericano que golpea en la cabeza a un hombre semidesnudo. El artista colombiano dice que no cree en lucrar con la tragedia humana. Por eso estas pinturas no están en venta, mas bien serán parte de su colección personal. Sin embargo, si las estará prestando a museos. Comenzando el 16 de junio serán parte de una exhibición de 170 pinturas que abrirá en el Palacio Venecia de Roma, que antes fuera la casa de Benito Mussolini. Después será llevada a Stuttgart, Alemania, y de allí a Atenas, Grecia. Espera también traer la exhibición a Estados Unidos donde el apoyo a la guerra de Irak se ha ido reduciendo. Sobra decir que existen críticos a su obra. Aquellos que se preguntan qué pasó con su indignación tras los ataques terroristas del 11 de septiembre, o los ataques suicidas con bombas y la decapitación de personas inocentes en Irak. Su respuesta es que el ser humano debe ser sensible a todas crisis, pero lo que sucedió en Abu Ghraib lo afectó "de manera especial." Mezclar el arte con la política es una práctica tan antigua como el arte mismo. Desde los días de los dramaturgos griegos hasta las sátiras de Mark Twain, los murales políticos de Diego Rivera, los documentales de Michael Moore, o la histérica comedia de Jon Stewart, artistas valientes han puesto siempre la mira en la política para lograr cambios. Botero insiste en que sus pinturas no son políticas sino una protesta social contra lo que él llama una conducta de barbarie. No importa como usted le llame, lo que no se puede negar es que las imágenes de Botero constituyen un poderoso testimonio en un capítulo vergonzoso de la historia de Estados Unidos.