| VERSIONES ENCONTRADAS SOBRE LABOR DE OEA |
| escrito por Maria Elena Salinas |
| Fecha: 13/06/2005 |
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| Estados Unidos finalmente miro hacia el sur, pero cuando lo hizo, el sur no pareció estar muy impresionado. Cuando el Presidente George W. Bush se dirigió a los miembros de la Organización de Estados Americanos en Fort Lauderdale, Fla., los cancilleres no precisamente brincaron de alegría. Fue la primera vez que la OEA realiza su asamblea general en Estados Unidos en mas de tres décadas, y la primera vez en mucho tiempo que el Presidente Bush enfoca su atención a sus vecinos al sur.
En un discurso de 15 minutos el mandatario norteamericano delineo su agenda para la región: El fortalecimiento de la democracia y la promoción de libre comercio. Para Bush, uno va de la mano con el otro. "Cuando los pueblos de las Américas vean que sus vidas mejoran y que abundan las oportunidades, su fe en la democracia crecerá, y nuestro hemisferio será mas seguro," dijo. "Una América unida por comercio estará menos propensa a ser dividido por resentimientos e ideologías falsas."
Mientras que las palabras de Bush parecían mas bien dirigidas a presionar al Congreso Norteamericano para que apruebe el Tratado de Libre Comercio de Centro América -- CAFTA, en sus siglas en ingles -- la reacción a su discurso en el foro de la asamblea resulto algo tibia. No es que América Latina rechace el libre comercio, de ninguna manera. De hecho a los gobiernos de la región les encantaría ver las barreras arancelarias eliminadas en todo el hemisferio. Y tampoco es cierto que su compromiso con el orden democrático se este disminuyendo.
Lo que muchos países Latinoamericanos parecían estar rechazando es, lo que algunos ven como la imposición de la democracia a la Bush. La delegación de Estados Unidos presento una propuesta para crear mecanismos bajo los cuales grupos ciudadanos podrían monitorear a las instituciones y denunciar si consideran que alguna acción del gobierno atenta contra la democracia. La OEA entonces intervendría y podría incluso imponer sanciones.
El primer país en brincar ante tal propuesta fue Venezuela. Su canciller Ali Rodríguez se lo tomo muy a pecho. "Parece que la propuesta esta dirigida hacia un solo país," le dijo a periodistas. Agrego, "la democracia puede sobrevivir en muchas formas, siempre y cuando esas formas honren principios universales tales como libertad de expresión y respeto a los derechos humanos."
Pero Venezuela, cuyas relaciones con Estados Unidos son cada vez mas tensas, no fue el único país en denunciar la propuesta. "La democracia no se puede imponer," dijo en canciller Brasileño Celso Amorim. Otros países como México y Argentina insistieron en que no se debe violar la política de no-intervención.
Chile propuso un plan alterno que fue incluido en la declaración final. Este le pediría al Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, que monitoree como los países miembros están poniendo en practica la Carta Democrática y de detectar violaciones, hacer sugerencias. Insulza, sin embargo, recalco que la OEA no puede actuar sin el consentimiento de un país. "Si los estados no quieren algo, no se podrá hacer nada," dijo.
Tal fue el caso de Bolivia que rechazo cualquier ayuda mientras que por segunda vez en dos años un presidente elegido democráticamente era forzado a renunciar luego de masivas protestas. Y es el caso también de Venezuela, cuyo gobierno ha tomado medidas percibidas como anti-democráticas, aunque nadie se atreve a intervenir.
El espectáculo de la trigésima quinta asamblea general de la OEA nos hace cuestionar como una organización cuya existencia misma es para promover, apoyar y defender a la democracia, puede lograr sus objetivos si no tiene ni el poder ni la voluntad política para hacerlo. Al rechazar la formula estadounidense de democracia "a mi manera," no parece haber una alternativa viable para reforzar las frágiles democracias de la región. La OEA habrá logrado el no dejarse presionar por el poderío de Estados Unidos, pero a la vez sé esta exponiendo a convertirse cada día mas en una organización simbólica de poca relevancia |