| BELLEZA Y MACHISMO EN LATINOAMERICA |
| escrito por Maria Elena Salinas |
| Fecha: 21/06/2005 |
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| Mas de mil millones de personas alrededor del mundo vieron cuando Natalie Glebova, una belleza Canadiense de origen Ruso, fue coronada Miss Universo 2005 hace solo unas semanas. Pero millones en América Latina hubieran preferido que la codiciada corona fuera a una de las suyas. Al fin y al cabo las otras cuatro finalistas eran todas latinoamericanas: Miss México, Miss Venezuela, Miss Republica Dominicana y Miss Puerto Rico.
Y no es ninguna coincidencia. Prácticamente todos los años, desde que se inicio el popular certamen de belleza en 1952, la mujer latinoamericana se ha destacado en el evento. 17 bellezas Latinas han sido coronadas Miss Universo, mas que de cualquier otra parte del mundo. Europa se ha llevado la corona 11 veces, Asia y Estados Unidos siete veces cada una.
Esto nos lleva a una pregunta. ¿Que hay detrás de la belleza de la mujer latina? ¿Será algo en el agua? Pudiera ser el clima tropical del caribe, la riqueza de los recursos naturales de la región, o quizás puede ser una cuestión genética: la herencia de las facciones exóticas de la mujer indígena, o el resultado del mestizaje, producto de la mezcla entre indígenas y europeos.
Seguramente todos esos elementos pueden contribuir, pero no podemos descartar el culto a la belleza que existe en tantos de nuestros países donde la belleza es casi tan importante como el fútbol. Casi. En ningún sitio esta la belleza tan intrínsicamente ligada a la sociedad como en Venezuela donde, de acuerdo a algunos estudios, los venezolanos se gastan una quinta parte de su sueldo en productos y tratamientos para realzar su belleza. Es un dato significativo cuando consideramos que un 70 del pueblo venezolano vive por debajo del nivel de pobreza.
En Venezuela y Colombia, al igual que varios otros países latinoamericanos, el ser reina de belleza es el mayor anhelo de miles de jovencitas. No es raro encontrar escuelas de belleza donde el entrenamiento comience desde los 5 anos de edad. Es triste reconocerlo, pero en Latino América hay niñas que están aprendiendo a cuidar su cutis, caminar en una pasarela y posar para una foto aun antes de aprender a leer y escribir. Y cuando ya saben maquillarse y peinarse pasan a la próxima etapa: La cirugía plástica.
No hay cifras oficiales, pero la cirugía plástica se ha venido proliferando en Latinoamérica al igual que en Estados Unidos para convertirse en una industria multi-millonaria. La apariencia física se ha convertido en una especie de símbolo de estatus social que determina el éxito de una persona, particularmente una mujer. En lugar de dejárselo a la naturaleza, hoy en día es natural que adolescentes tan jóvenes como 14 años se alteren la nariz estéticamente y cuando ya están desarrolladas, comienza el proceso de perfeccionar el cuerpo, ya que sea aumentándose los senos, haciéndose liposucción o levantándose el trasero.
Desafortunadamente, estas bellezas provienen de países donde el machismo es rey y donde la mujer continua siendo discriminada y explotada. La mujer latina no tiene las mismas oportunidades que el hombre a nivel educativo y laboral y las que si trabajan suelen recibir salarios más bajos que su contraparte masculina.
Hay decenas de sitios de Internet desde Ecuador hasta Costa Rica que promueven la belleza de la mujer latina, ya sea para turismo sexual o para vender a una esposa obediente, dedicada, fiel y por supuesto bella. Sin embargo en la mayoría de los países las leyes no favorecen a la mujer, en particular las leyes contra la violencia domestica. Incluso, en algunas partes de México por ejemplo, es más penado robarse una baca que violar a una mujer.
Mientras los títulos de belleza internacionales siguen siendo otorgados a mujeres de América Latina, y niñas siguen fijando sus metas más hacia una corona que un diploma, nuestros países deberían preocuparse más por darle a la mujer el papel que se merece en la sociedad. Esperemos que nivel de admiración por la estética de la mujer en Latinoamérica se comience a traducir en un mayor respeto hacia su género. |