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UN JUEZ LATINO PARA LA CORTE SUPREMA
escrito por Maria Elena Salinas   
Fecha: 18/07/2005
 
Pocos dudan que, en algún momento, el Presidente George W. Bush, quiera hacer historia nominando al primer latino para la Corte Suprema de Justicia. No esta claro si alguna vez hubo un latino en el alto tribunal. Hay quienes consideran hispano al juez Benjamin Nathan Cardozo que sirvió en la Corte Suprema entre 1932 y 1938, otros dicen que no lo es. El era un judío sefardíta nacido en Nueva York, cuyos antepasados eran de Portugal e Inglaterra. Pero dejando a un lado a Cardozo, hay una gran actividad de cabildeo entre grupos hispanos que desean ver a uno de los suyos ocupando un asiento en el tribunal supremo. Aunque algunos demócratas en el senado han recomendado nombres hispanos para el cargo, como el juez Eduardo Prado, de la quinta corte de apelaciones y la jueza Sonia Sotomayor de la segunda corte de apelaciones, Bush se inclina por alguien más conservador. Los más mencionados son el actual procurador general Alberto Gonzáles y el juez Emilio Garza, también de la quinta corte de apelaciones. Tanto Gonzáles como Garza son Texanos, nacidos en San Antonio, de familias de inmigrantes Mexicanos. Si la amistad fuese un factor, Gonzáles podría tener la ventaja. Ha sido asesor de confianza del presidente por mucho tiempo y ha estado a su lado en cada paso de su carrera política. Cuando Bush fue gobernador, Gonzáles fue su asesor legal y secretario de estado hasta que lo nominara como juez de la Corte Suprema estatal en 1999. En el 2001 Bush lo nombró asesor legal de la Casa Blanca, posición en la que permaneció hasta que fue nombrado procurador general. A quienes se han opuesto a Gonzáles como posible candidato al tribunal supremo, Bush les ha advertido que no se metan con su amigo. Pero hasta ahora irónicamente es la extrema derecha la que ha dicho que Gonzáles no es lo suficientemente conservador. Sin embargo el juez Garza parece tener su bendición. El primer Presidente George Bush, llegó a considerarlo para una posición en el tribunal supremo en 1991 y su trayectoria es evidencia de sus posturas conservadoras. Así es que ahora empieza la batalla. De la misma manera como cuando Miguel Estrada fue nominado a la corte de apelaciones federal por el distrito de Columbia, políticos latinos y grupos cívicos encaran la disyuntiva de si quieren a un latino nominado a la Corte Suprema o a alguien que se acople a su molde ideológico. Como pudimos ver en la última elección presidencial, los hispanos no son homogéneos. Aunque tradicionalmente demócratas, más latinos votaron por Bush en el 2004 que por ningún candidato presidencial republicano en el pasado. Y aunque son más liberales en muchos asuntos sociales, los hispanos tienden ser conservadores en asuntos morales tales como el aborto y el matrimonio entre homosexuales. El reverendo Miguel Rivera, presidente de la Coalición Nacional de Clérigos Latinos y Líderes Cristianos, un grupo que representa a más de 6 mil iglesias evangélicas latinas, envió al presidente una carta instándolo a considerar a Garza para el tribunal supremo, describiéndolo como un "verdadero conservador latino". Y aunque al Comité Hispano del Congreso le gustaría ver un latino en el tribunal supremo de la nación, instó al presidente a nominar a alguien dedicado a velar por los derechos de las minorías y que sea sensible a leyes que han abierto puertas para los hispanos. "No es la persona, son los principios", dice el congresista Xavier Becerra de California. "Hay asuntos que cruzan fronteras, tales como la educación", dice. "Pero hay que considerar que para los niños hispanos el idioma es muy importante para evitar que se queden atrás". Becerra cree que, hispano o no, un juez de la Corte Suprema debe traer ese tipo de consideraciones a la mesa. Hispanos por una Magistratura Justa-un grupo integrado por líderes cívicos y políticos a través del país-concuerda con esa opinión. "La corte en el futuro tendrá que encarar algunos asuntos importantes tales como el acceso a la educación para niños indocumentados, los programas de acción afirmativa, así como los derechos de los votantes y los trabajadores", dice Estuardo Rodríguez, el coordinador del grupo. El presidente Bush tiene la oportunidad de hacer historia y beneficiar a su propio partido ganándose el beneplácito del grupo minoritario de más rápido crecimiento en el país. De la misma manera que líderes hispanos tienen una oportunidad extraordinaria de imponer la unidad antes que sus intereses políticos y apoyar a un candidato latino que pueda representar mejor los intereses de todos los estadounidenses. ***