| CRISIS EN LA FRONTERA SUR DE MEXICO |
| escrito por Maria Elena Salinas |
| Fecha: 10/08/2005 |
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| Un grupo de 15 hombres y mujeres, la mayoría centroamericanos, hizo la arriesgada travesía en una lancha de alta velocidad por las turbulentas aguas del océano Pacífico desde la ciudad guatemalteca de Tecún Umán hasta Puerto Escondido, en el estado mexicano de Oaxaca. Su meta -- como lo es para millones de inmigrantes pobres -- era llegar a Estados Unidos, encontrar un trabajo y enviar dinero a sus familiares. Ellos sabían de los peligros que representaba el viaje, pero nunca imaginaron que terminarían secuestrados rumbo a la frontera norte.
En la primera parte del viaje, su autobús fue detenido por agentes federales mexicanos que los retuvieron después de enterarse que estaban en el país ilegalmente. Pero lo que menos pretendían era hacer cumplir las leyes. Lo que querían era dinero. "Ofrecimos $400," dijo Alex, un salvadoreño que era parte del grupo. Pero eso no era nada para los agentes federales. "Querían $400 por cada uno de nosotros y nos encerraron en una habitación de un motel hasta que pudiéramos obtener el dinero enviado a través de una compañía local de transferencias," recuerda Alex.
Tener que enfrentarse a oficiales mexicanos corruptos es tan sólo uno de los muchos peligros que enfrentan inmigrantes que usan a México como puente para llegar a Estados Unidos. Activistas de derechos humanos han documentado casos en los que inmigrantes son mantenidos por días en condiciones infrahumanas, sin ningún alimento, agua, ni atención médica. Se les niega el acceso a sus representantes consulares y son muchas veces víctimas de agresiones físicas.
Por supuesto, inmigrantes en transito hacia Estados Unidos, son también el blanco de polleros o contrabandistas de humanos inescrupulosos y de miembros de pandillas violentas que los extorsionan, los golpean o los roban. Pero uno pensaría que un gobierno que denuncia maltratos a sus propios ciudadanos en la frontera de Estados Unidos debería practicar lo que predica.
Hace apenas unas semanas, durante una conferencia de gobernadores de estados fronterizos, el presidente Vicente Fox reiteró su preocupación acerca de vigilantes que protegen la frontera de Estados Unidos. En un mensaje grabado Fox demandó el respeto a la dignidad y derechos humanos de los inmigrantes. "A México le preocupan las acciones de ciertos grupos civiles en contra de los inmigrantes, personas respetables y dignas que tienen metas en la vida," dijo el presidente mexicano.
Esas metas, sin embargo, no empiezan en territorio mexicano. Algunas de esas personas respetables y dignas a las que Fox se refiere, llegan de distintas partes del mundo. México es para muchos la única ruta a seguir en su búsqueda del llamado sueño americano, pero miles tienen que pasar por la pesadilla mexicana antes de alcanzarlo.
No existen datos exactos de cuántos inmigrantes cruzan la frontera sur desde Guatemala hacia México, pero se sabe que miles son capturados y deportados. Desde enero hasta mayo de este año las autoridades mexicanas retuvieron a más de 109,000 inmigrantes que utilizaban su territorio para cruzar con intenciones de llegar a Estados Unidos. Más del 90 por ciento de ellos son salvadoreños, hondureños y guatemaltecos. La mayoría son hombres entre los 13 y 40 años de edad.
A través del programa de control fronterizo conocido como "Plan Sur," México detiene y luego repatria hacia sus países de origen a inmigrantes sin documentos legales. Centenares de policías y militares participan en la búsqueda de inmigrantes en la frontera y mantienen una revisión constante con retenes en varios estados surenos.
El Plan Sur, que empezó en julio del 2001, es el resultado de la presión ejercida por Estados Unidos para que México ayude a detener el flujo de inmigrantes indocumentados procedentes de otros países. Existen versiones no confirmadas de que México obtiene una recompensa de parte de Estados Unidos por cada inmigrante capturado y deportado.
Obviamente México entiende la dimensión del problema migratorio y mientras el presidente Fox tiene el derecho a exigir un trato humano para los mexicanos en la frontera norte, debería también asegurarse que otros inmigrantes -- que como los mexicanos buscan una mejor vida -- sean tratados con la misma dignidad que él espera para sus compatriotas.
Los 15 inmigrantes latinoamericanos que fueron mantenidos como rehenes por agentes federales en Oaxaca, lograron escapar luego de 4 días en cautiverio, cuando un guardia que los custodiaba se ausento temporalmente de su puesto. Abordaron un autobús, viajaron hasta la frontera norte y allí se separaron antes de cruzar. La mayoría de ellos probablemente se encuentren en algún lugar de Estados Unidos, si es que lograron cruzar con vida. |