| UNA NUEVA OPORTUNIDAD DE VIDA |
| escrito por Maria Elena Salinas |
| Fecha: 10/10/2005 |
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| Atemorizada y sola, una chica adolescente da a luz a un bebé no deseado. En medio de la desesperación envuelve al recién nacido en una cobija y conduce su vehículo hasta un basurero donde deja al bebé llorando entre montones de bolsas de plástico repletas de basura. Pocos días después el pequeño cuerpo sin vida es encontrado.
Por difícil que sea creerlo, docenas de recién nacidos son abandonados por sus madres todos los años en Estados Unidos. Con apenas días de nacidos, los niños son dejados en lugares peligrosos como basureros, zanjas, baños y ríos por las personas que supuestamente deben protegerlos. Las historias son trasmitidas regularmente por los noticieros. Cuando las escuchamos nos indignamos, preguntándonos que se puede hacer para prevenir ésta tragedia.
Como madre no puedo entender cómo alguien puede abandonar a un bebé indefenso. Para mí, nada puede compararse con la alegría de traer una vida al mundo. Alimentar y cuidar a un bebé es algo que debe venir de manera natural a una nueva madre. De hecho, a veces nosotras, las madres, vamos demasiado lejos tratando de proteger a nuestros hijos, e incluso llegamos a sobreprotegerlos.
Ese no es el caso de muchas mujeres jóvenes desesperadas que se sienten solas sin nadie que les ofrezca algún consejo y apoyo. Mujeres que dan a luz a bebés no deseados ya han pasado el reto más grande: deciden tener un hijo en vez de abortar. Si ellas son incapaces o no están dispuestos a cuidar de un bebé, el próximo paso debe ser uno de sentido común: darle a ese niño una oportunidad de vida.
Legisladores estatales en todo el país han acudido al rescate de estas mujeres y de sus bebés. Cuando escribo estas líneas, 46 estados han pasado las llamadas Leyes de Protección o Refugio, permitiendo a las madres dejar sus hijos recién nacidos no deseados en hospitales, estaciones de policía y de bomberos. No habrá pregunta alguna para esas madres ni se presentarán cargos en su contra. La única preocupación es la de salvar vidas. Las leyes permiten a mujeres desesperadas o a otros miembros de sus familias entregar la custodia de manera segura y anónima.
Las leyes de refugio o protección establecen una diferencia. Existen cientos de casos de mujeres que permiten que sus hijos recién nacidos sean adoptados por buenas familias, generalmente parejas que no pueden tener hijos y ofrecen un mejor futuro para estos niños. Sin las leyes de protección o refugio esos niños se convertirían probablemente en otra estadística más de muerte, y en otro informe de los noticieros nocturnos. En otro momento de indignación preguntándonos cómo puede ocurrir una tragedia como esa.
En ciudades como Los Ángeles, Houston, Nueva York y Miami, existen líneas directas, en muchos casos atendidas por organizaciones de voluntarios que ofrecen asesoría y apoyo a mujeres desesperadas que están en cinta y quizás consideran la posibilidad de abandonar a sus bebés dejándolos expuestos a situaciones de peligro. En Los Ángeles, la línea directa es atendida por 60 profesionales que ofrecen consejos en 160 idiomas diferentes.
Divulgar la información acerca de estas leyes de protección y seguridad es clave para lograr su efectividad. Entre más mujeres conozcan de la existencia de estas leyes en sus estados, mayor es la posibilidad de evitar que sus problemas personales se conviertan en una tragedia para criaturas inocentes que van a parar a un basurero. Si usted vive en un estado que tiene leyes como éstas, asegúrese de hacer llegar la información a mujeres jóvenes que quizás algún día les puedan ser útiles. Si en su estado no existen estas leyes, es hora de contactar a su legislador estatal para tome los pasos necesarios para establecerlas. |