| POR QUE FERRER NO FUE VILLARAIGOSA |
| escrito por Maria Elena Salinas |
| Fecha: 14/11/2005 |
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| Conocí a Fernando Ferrer en las escalinatas del ayuntamiento de Los Ángeles después que Antonio Villaraigosa tomó juramento como el primer alcalde hispano de esa ciudad en más de 130 años. "¿Será usted el Villaraigosa de la costa este?" le pregunté.
"Quizás Villaraigosa es el Ferrer de la costa Oeste," respondió.
Como centenares que acudieron a la ceremonia de juramentación, Ferrer estaba allí para ser testigo de un acto histórico. Pero él no logro hacer historia en su propia ciudad de Nueva York en la elección para alcalde el pasado 8 de noviembre. El alcalde Michael Bloomberg ganó la reelección por un margen de 20 puntos. Aunque la victoria no fue con el 38 por ciento previsto en las encuestas, el demócrata convertido en republicano logro arrebatarle gran parte del voto demócrata a Ferrer.
Nacido en Nueva York de ascendencia puertorriqueña, Ferrer ha figurado desde hace varios años en el escenario político de la ciudad. Como adolescente fue activista y líder de organizaciones cívicas. Después de sus estudios universitarios trabajó para varias agencias del gobierno y fue electo por primera vez para el concejo de Nueva York en 1982. De 1987 al 2001 fue presidente del barrio del Bronx. En dos ocasiones anteriores Ferrer trató de competir para la alcaldía, la primera vez se retiró y la segunda perdió en primaria contra Mark Green.
El haber ganado la elección primaria este año dio a los demócratas la esperanza de que Ferrer los ayudaría a recuperar el control de la municipalidad en una ciudad donde su partido sobrepasa a los republicanos cinco a uno. Pero no fue posible, en lugar de eso terminaron sufriendo su cuarta derrota consecutiva, convirtiendo éste en el período más largo en que los demócratas han estado fuera del gobierno de la ciudad desde 1898.
Considerado por muchos como el máximo líder hispano en Nueva York, había también gran ilusión entre los latinos de que Ferrer pudiera lograr lo que Villaraigosa hizo en Los Ángeles; ganar la elección para alcalde con casi el 60 por ciento de los votos. Al igual que Villaraigosa, Ferrer no trató de hacer una campaña étnica pero si quiso capitalizar en el hecho de que Nueva York tiene una comunidad hispana que rápido crecimiento y que representa el 18 por ciento de los votantes registrados en la ciudad.
Entonces ... ¿Qué le falló a Ferrer? Podría ser que Bloomberg contó con fondos ilimitados, o quizás su mensaje de dos Nueva Yorks -- una para los pobres y otra para los ricos -- no tuvo eco entre los electores. Podría ser también que la personalidad sin brillo de Ferrer no inspiró a muchos, aunque Bloomberg no es necesariamente "Mr. entusiasmo."
Arturo Vargas, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos, Electos y Designados, piensa que los resultados tienen que ver menos con Ferrer y más con Bloomberg. Comparándolo con la campaña para la alcaldía de Los Ángeles Vargas dice: "no es tanto que Ferrer no sea como Villaraigosa, es que Bloomberg no es como Jim Hahn." El ex alcalde de Los Ángeles había ahuyentado a su base afroamericana y de votantes conservadores en su primer término y entró a la reelección como un candidato muy débil. En contraste Ferrer se enfrento a un titular inmensamente popular, visto por los votantes como un líder fuerte y un administrador efectivo.
Ferrer no ayudó a su propia causa, cometiendo varios errores críticos. La lista incluye su fracaso para recaudar más de $5 millones, comparado con los $74 millones de Bloomberg; su mensaje fue poco claro, y fue incapaz de lograr que su propio partido lo apoyara. Tampoco le ayudó su incapacidad de aplacar el descontento entre los afroamericanos después de no querer calificar como un crimen el asesinato de Amadou Diallo, contra quien la policía disparó 41 veces en 1999 a pesar que estaba desarmado.
Al final de cuentas no pudo ser que Ferrer se convirtiera en "el Villaraigosa de la costa este." Principalmente porque el Nueva York de hoy está en mejores condiciones que el Los Ángeles de ayer. Si los votantes sienten que las cosas marchan bien en su ciudad, entonces para que cambiar de rumbo.
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