| LOS PROBLEMAS DE SALUD DE FIDEL CASTRO |
| escrito por Maria Elena Salinas |
| Fecha: 29/11/2005 |
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| Existen dos cosas que nunca faltan en el restaurante Versalles de La Pequeña Habana en Miami: Una buena taza de café cubano y un debate sobre la inminente caída del líder cubano Fidel Castro. El café es siempre fuerte, dulce y caliente, y en estos días la conversación acerca de Castro está más caliente que nunca.
La razón por la cual ha aumentado el interés en Castro es porque informes de la Agencia Central de Inteligencia, CIA, aseguran que el líder cubano, de 79 años de edad, sufre del mal de Parkinson. La agencia de inteligencia advirtió a los responsables de formular la política de Estados Unidos que deben prepararse para una crisis en la isla ante el posible deterioro de la salud de Castro.
Para muchos cubano americanos, que desprecian intensamente al dictador cubano, las noticias de que Castro enfrenta una enfermedad que lo debilita suena a música en los oídos. Durante muchos años se han originado historias acerca de posibles problemas de salud de Castro, pero esta vez la CIA pone su sello de aprobación. Para los exiliados que esperan el día en que Castro desaparezca del panorama político esta es una noticia de esperanza de que Cuba está a un paso de cambiar del comunismo a la democracia.
Pero no empaquen las maletas para el viaje a Cuba todavía. Esa teoría no es necesariamente cierta. El hecho es que Castro parece tener un plan de sucesión para el poder en Cuba. Este seria, que el día que él muera de Parkinson o por cualquiera otra razón, su hermano más joven, Raúl, asumiría el poder. Raúl, de 74 años, quien dirige las fuerzas armadas de Cuba, no es una pera en dulce. Pero todo parece indicar que él está listo para tomar las riendas del gobierno, por lo menos a corto plazo.
En su nuevo libro "Después de Fidel. La historia secreta del régimen de Castro y el próximo líder de Cuba" el autor Brian Latell dibuja un plan de sucesión para Cuba, y explica cómo se ha venido preparando desde comienzos de la década de los años 90. Eso quiere decir que Raul, como cabeza de las fuerzas armadas, empezó a asumir muchos poderes no relacionados tradicionalmente con el ejército.
Muchas personas no saben que en Cuba las fuerzas armadas juegan un papel importante en el manejo de la economía. El ejército, con Raúl a la cabeza, maneja grandes porciones del turismo de Cuba, la agricultura, los servicios de importación y exportación, la construcción y las telecomunicaciones. Incluso gran parte del célebre negocio de los puros o cigarros es dirigido por generales de uniformes verde oliva. Esto significa simplemente que Raúl es un tipo muy influyente en Cuba. Y esa es la manera como Fidel lo ha planeado.
Según Latell, que fue analista de la CIA por muchos años, especializado en Cuba, Fidel ha cedido a Raúl un poder sin precedentes para el manejo de la economía para mantener felices a los militares y para preparar a su hermano para asumir el mando cuando él ya no esté. La esperanza para los hermanos Castro es que cuando Fidel muera Raúl y sus generales cercanos, que se han hecho ricos gracias a su protagonismo dirigiendo la economía de la isla, dará simplemente continuidad al régimen comunista de Cuba.
Sin embargo hay que considerar que hay algunos escenarios en los que el plan no funcionaría. Ante todo, si Raúl muere primero, entonces Fidel tiene que encontrar otra persona a la que los generales sean leales y tal persona no aparece en el horizonte. También, Raúl carece del carisma y habilidad política de su hermano. Seguro que puede dar el salto cuando Fidel muera, pero … ¿por cuánto tiempo podrá mantener a flote la tambaleante economía del país, y una heredada enemistad progresiva con Estados Unidos? La probabilidad entonces es que Raúl sea líder por corto tiempo. Un civil o un militar de alto rango tendrían que llenar el vacío del poder.
Así es que aquellos que en el restaurante Versalles o en cualquier otro sitio estén celebrando el hecho de que Fidel Castro tenga Parkinson, no se les olvide que la enfermedad se puede tratar con medicinas, e incluso si Castro se fuera, él ya tiene una receta para continuar su revolución socialista por lo menos un tiempo más.
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