Home
Biografía
Libro
Firma del Libro
Columnas
Entrevistas
Prensa
Fotos
Libro de Visitas

Presentando su libro
"Yo soy la hija de mi padre"



Home | Biografía | Libro | Prensa | Fotos | Libro de Visitas
EL VOTO SIMBOLICO DE LOS MEXICANOS
escrito por Maria Elena Salinas   
Fecha: 12/12/2005
 
Los mexicanos que regresan a su país durante la navidad no sólo tendrán a sus seres queridos esperándolos con los brazos abiertos cuando crucen la frontera, también encontrarán a las autoridades electorales listas para ayudarles a registrarse para votar. Con una fecha límite del 15 de enero, miembros del Instituto Federal Electoral, tratan desesperadamente de sacar adelante la iniciativa de tener al mayor número posible de mexicanos residentes en el exterior votando en la elección presidencial del próximo año, para evitar que el plan se convierta en un fracaso total. Esta será la primera vez en la historia que los ciudadanos mexicanos que viven fuera del país tendrán la oportunidad de votar en una elección general y es resultado de casi una década de una lucha titánica. No fue hasta junio de este año que la propuesta fue aprobada finalmente por el congreso mexicano, y el registro de votantes empezó el primero de octubre. Pero la falta de tiempo y de información, una aparente falta de interés y un complicado proceso, han opacado el entusiasmo por el programa. De los 10 millones de mexicanos que se calcula viven en Estados Unidos, cerca de 4 millones calificarían para votar. Tradicionalmente entre el uno y el cinco por ciento de los que viven fuera del país, incluyendo ciudadanos estadounidenses, votan en elecciones desde el exterior. Para México eso significa que en la peor de las circunstancias unos 40,000 deberán votar. Sin embargo, hasta el 5 de diciembre solamente se habían recibido 3,203 solicitudes de registro, por lo cual el IFE lanzó una campaña masiva de información aprovechando el poderoso alcance de la televisión en español para atraer a más votantes. Semanas antes se habían instalado puestos de registro de votantes en varias ciudades fronterizas como Tijuana, Mexicali, Nogales, Matamoros y Ciudad Juárez, así como en la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey para alentar y ayudar a quienes no se han registrado. No es sólo la falta de información la que mantiene alejados a los votantes potenciales, es un proceso complicado de registro que parece más un camino de obstáculos que un proceso político. Antes que nada el interesado debe tener una credencial de votante vigente. Para muchos que han vivido muchos años fuera del país, el documento quizás ya ha expirado, lo han perdido o lo han destruido pensando que ya no era necesario. Para reemplazarlo es necesario viajar a México, llenar una solicitud y regresar luego a recogerlo. Para los que no están en este país legalmente eso es casi imposible a menos que quieran someterse nuevamente al tortuoso proceso de cruzar la frontera. Una vez que la persona obtiene su credencial de votante válida, tiene que registrarse para votar ante una embajada, consulado o por Internet. La solicitud tiene que ser enviada solamente por correo certificado hasta México antes del 15 de enero. Una vez el IFE la haya recibido será procesada y enviada de regreso al solicitante comenzando el 16 de abril del próximo año. El voto tendrá que ser enviado de retorno para el primero de julio. Todos los votos serán mantenidos en un edificio en el aeropuerto de Ciudad de México, vigilados por militares, y serán contados junto con los demás votos el 2 de julio, día de la elección. Sin embargo, existen informes de credenciales de votante fraudulentas circulando en Estados Unidos y Guatemala, lo que podría poner en duda la transparencia del proceso. Aun con todos los obstáculos que el proceso enfrenta, las autoridades electorales ven con optimismo los hasta ahora tibios resultados. Pilar Álvarez Laso, vocera para la promoción del voto de los mexicanos en el exterior, dice que considerando que solamente han tenido 90 días para poner todo en orden, están satisfechos con los resultados. Pero Álvarez advierte que no se debe esperar que el voto en el extranjero influya en el resultado electoral. "El impacto histórico del voto de los mexicanos en el extranjero no se limita a la elección del 2006, es un paso para solidificar la democracia," dice Álvarez. Parece ser que después de un esfuerzo masivo para obtener el derecho al voto de los mexicanos en el exterior, $120 millones gastados y un complicado proceso, el esfuerzo puede terminar siendo un simple gesto simbólico, con escaso o ningún impacto en el proceso electoral mexicano. Pero para muchos mexicanos se ha dado un paso importante, incluso si tienen que esperar 6 años más para hacer una diferencia. ***