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CARTA A LA MADRE NATURALEZA
escrito por Maria Elena Salinas   
Fecha: 27/12/2005
 
CARTA A LA MADRE NATURALEZA Por María Elena Salinas Diciembre 14 del 2005 Estimada Madre Naturaleza: Espero que esta carta la encuentre bien y disfrutando tranquilamente de los días festivos junto con el Padre Naturaleza o con cualquiera que sea su pareja. Normalmente, en esta época del año le escribo una carta a Papa Noel, pero este año he decidido mejor escribirle a Usted unas líneas. Mi decisión se basa en los dolorosos acontecimientos relacionados con el mal tiempo ocurridos en el 2005. No puede negar que este fue el año de los desastres naturales. Fue el año en el que la tierra se convirtió en un sitio peligroso para millones de personas. Hubo huracanes, tormentas tropicales, inundaciones, terremotos y tornados. Alrededor del mundo hubo muerte, destrucción, heridos, y una cantidad enorme de sufrimiento humano. En términos sencillos, el clima se aloco en el 2005. Y, como usted está a cargo del clima, quisiera hacerle un par de preguntas: ¿Qué le hicieron en el 2005 para que tuviera un año tan malo? y ¿podría darnos un descansito en el 2006? Su mal humor realmente empezó desde diciembre del 2004 con el devastador tsunami que golpeó a Indonesia y otras partes del sudeste de Asia y que mató a 130,000 personas. Muchos de nosotros sabíamos poco acerca de los maremotos hasta ese horrible acontecimiento. Después de eso pensamos que se calmaría por un tiempo. Pero estábamos equivocados. En marzo de este año, golpeó nuevamente a Indonesia con un terremoto de intensidad 8.7 que dejó más de 1,600 muertos. A finales de agosto abatió las costas del golfo en Estados Unidos con el peor desastre natural que hemos vivido con el huracán Katrina. Mató 1,200 personas y literalmente acabó con partes de Mississippi y Luisiana, incluyendo una buena porción de Nueva Orleáns. La verdad es que causo gran sufrimiento a innumerables personas que perdieron sus hogares, y encima de eso tuvieron que tolerar la ineptitud humana en el proceso de recuperación. En octubre llego el próximo golpe con el huracán Stan que causó estragos en partes de México y Centroamérica. En Guatemala mortales deslizamientos de tierra sepultaron a centenares, sino a miles, bajo toneladas de lodo. Me toco estar en lugares como Panabaj, a la orilla del lago Atitlán, y en Tacaná, cerca de la frontera con México, y quiero decirle que lo que ví desgarra el corazón: Cientos de personas que no solamente perdieron sus hogares sino también a sus seres queridos. Y como si eso no fuera suficiente, más tarde, durante el mismo mes, nos envió a Wilma. Primero devastó uno de los centros turísticos más hermosos de México, en la península de Yucatán, y luego vino directamente hacia La Florida dejándonos en la oscuridad durante semanas. No llamo mucho la atención de la prensa nacional pero más de 6 millones de personas quedaron sin electricidad y miles de árboles, de aquellos que usted debe estar protegiendo, quedaron esparcidos en lo que más bien parecía una zona de guerra. Residentes del medio oeste y partes del sur de Estados Unidos tuvieron que hacer frente a un número extraordinario de tornados este año. Con poco tiempo de advertencia y en cuestión de segundos esos asesinos ventarrones aplastaron viviendas y cobraron vidas inocentes. Tan sólo un tornado en Indiana mató a 18 personas y dejó a 200 heridas. Por supuesto, uno de los desastres naturales más mortíferos del año fue en Pakistán donde sacudió la tierra tan fuerte que causó unos 73,000 muertos y más de 125,000 heridos. Hasta hoy los hospitales siguen abarrotados de heridos y los suministros médicos escasean al igual que albergues para proteger contra el intenso frío a quienes perdieron sus hogares. Usted parece tener una extraña fijación con Pakistán porque allí se han producido más de 900 réplicas del terremoto. Mientras escribo esto y regresando a esta parte del mundo, la temporada de huracanes se ha extendido a una post temporada de huracanes con tormentas tropicales formándose todavía en el Atlántico y en costas de África. Que tan grave será la situación que han tenido que recurrir al alfabeto griego para nombrar las nuevas tormentas. Madre naturaleza ¿Qué le pasa, perdió la noción del tiempo? Después de todo estamos ya en Diciembre, es la época para que usted y todos los demás muestren su lado amable y apacible. Entiendo su ira con los mortales que no protegen el medio ambiente. Pero por favor no lo descargue con el resto de nosotros. Trate de ser más considerada en el 2006.