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LA GIRA MUNDIAL DE EVO MORALES
escrito por Maria Elena Salinas   
Fecha: 09/01/2006
 
Los bolivianos tienen un nuevo presidente y Estados Unidos bien podría tener un nuevo dolor de cabeza. No tardó mucho tiempo el presidente electo Evo Morales en mostrar sus lealtades políticas. El ex agricultor cocalero comenzó su gira internacional en Cuba, el último bastión del comunismo en el hemisferio occidental. Los dos líderes izquierdistas no escatimaron en mostrar su aprecio mutuo. Fidel Castro recibió a Morales con todos los honores de un jefe de estado. Fue un sueño hecho realidad para Morales quien llego a La Habana en un avión privado enviado por Castro. Evo, como se le conoce coloquialmente ya había expresado su sueño de compartir la lucha antiimperialista de Fidel. Al pisar suelo cubano dijo sentirse lleno de alegria y emoción. De La Habana Morales siguió su viaje relámpago en Caracas, Venezuela, donde el presidente Hugo Chávez le prometió ayuda para desarrollar la reserva de gas natural de Bolivia, la segunda más grande de la región después de Venezuela, y le ofreció 30 millones de dólares para programas sociales siguiendo el modelo de su propio país. Antes de regresar a Bolivia para preparar su ceremonia de juramentación, Morales habrá visitado también a España, Francia, Bruselas, Sudáfrica y China, con una parada final en Brasil, su principal socio comercial. Morales comenzará su presidencia con un fuerte mandato. Fue elegido con el 54 por ciento del voto popular, la mayoría más grande en casi tres décadas, siendo el primer indígena en gobernar a Bolivia. Prometió, entre otras cosas, regresarle al pueblo boliviano los recursos naturales del país nacionalizando la industria energética. Pero como presidente de la nación más pobre de América del Sur, necesitará de toda la ayuda internacional que pueda atraer para poder cumplir sus promesas de campaña. Lo que aun esta por verse es la clase de relación que mantendrá con Estados Unidos. La administración Bush está a la expectativa y según la secretaria de estado Condolezza Rice, esperan que gobierne democráticamente. Como su colega Hugo Chávez, Morales ha sido crítico del presidente Bush, llamándolo terrorista y prometiendo ser una pesadilla para Estados Unidos. Pero según Eduardo Gamarra, director del Centro Latinoamericano y del Caribe de la Universidad Internacional de La Florida, el miedo a "Evo" no tienen fundamento. "Bolivia es irrelevante para Estados Unidos en términos ideológicos," dice Gamarra. "La guerra fría se acabó hace años. No es probable que Bolivia llegue a ser otra Cuba y no tiene dinero para ser otra Venezuela." Gamarra no cree en lo que llaman la creación de un eje latinoamericano del mal entre Castro, Chávez y Morales. "Evo," dice, "es más un producto de la política mal dirigida por Washington para erradicar las cosechas de hoja de coca sin ofrecer ninguna alternativa a cambio." Al tratarlo como delincuente cuando era líder de la federación de cultivadores de coca, lo que Estados Unidos logro fue convertir a Morales en un héroe nacional entre indígenas que viven de la producción de coca. Morales se opone a la destrucción de las cosechas de coca que son no sólo la principal fuente de ingreso para los campesinos bolivianos, sino también parte de su cultura. La hoja de coca se masca tradicionalmente en las montañas andinas para aliviar el hambre y hacer frente a la altura. Estados Unidos condiciona su ayuda a Bolivia a la erradicación de esas cosechas como parte de su guerra contra las drogas. Pero la cocaína hecha de las hojas de coca bolivianas no llega a Estados Unidos. Ese mercado es controlado por los narcotraficantes colombianos. Simbólicamente la subida de Morales al poder es un golpe para Estados Unidos que ha ignorado virtualmente a Latino América durante años. Es uno más en el creciente número de jefes de estado de izquierda en una región donde el sentimiento antinorteamericano va en aumento. Un sondeo reciente mostró que el 61 por ciento de los latinoamericanos tienen ninguna o poca confianza en Estados Unidos. Por su parte, el profesor Gamarra, que es además boliviano, espera que Morales deje atrás su retórica anti- yankee después de prestar juramento el 22 de Enero. Después de todo, dice, una cosa es no incluir a Estados Unidos en su gira mundial, pero no gana nada aislándose innecesariamente de la única súper potencia que queda en el mundo.