| COSTA RICA: NUEVO LÍDER, NUEVA IMAGEN |
| escrito por Maria Elena Salinas |
| Fecha: 31/01/2006 |
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| Costa Rica ha sido llamada la Suiza de Centroamérica. Como Suiza, es pequeño, montañoso, sin ejército, vive en paz con sus vecinos y es un imán para turistas. En algún momento incluso, Costa Rica tuvo integridad y estabilidad política. Pero esa similitud con Suiza comenzó a cambiar hace algunos años cuando tres ex presidentes costarricenses fueron vinculados con escándalos de corrupción.
Ahora, Oscar Arias está tratando de cambiar el terreno político en Costa Rica. El ex presidente costarricense, que gobernó de 1986 a 1990, espera restaurar la imagen política de la nación aspirando a la presidencia una vez más. Arias es uno de los 14 candidatos presidenciales para la elección del 5 de febrero.
Usted quizás recuerde a Arias como el ganador del Premio Nobel de la Paz en 1987 por ayudar a encontrar soluciones pacíficas a los sangrientos conflictos en las vecinas Nicaragua y El Salvador. Un sondeo reciente muestra a Arias, del opositor Partido de Liberación Nacional, ampliamente favorito para ganar la elección con un 45.5 por ciento del voto. Ottón Solís, del partido Acción Ciudadana, tiene el 24 por ciento, mientras que Otto Guevara, del Movimiento Libertario, aparece en el tercer lugar con un 15 por ciento. En esa pequeña nación existen 54 partidos políticos.
Tres de los sucesores de Arias han estado involucrados en escándalos políticos. Rafael Ángel Calderón fue acusado de recibir comisiones de un préstamo del gobierno finlandés para la compra de suministros médicos. Miguel Ángel Rodríguez fue acusado de solicitar comisiones por ayudar en un acuerdo multimillonario de telecomunicaciones. Los alegatos lo forzaron a retirarse como secretario general de la Organización de Estados Americanos, OEA, poco después de asumir el cargo. Ambos ex presidentes están libres bajo palabra pendientes de sus respectivos juicios. Un tercer ex presidente, José María Figueres, confesó haber recibido dinero de una empresa de teléfonos celulares francesa. Está auto-exiliado en Suiza.
El actual jefe de estado, Abel Pacheco, no se ha escapado de problemas. No sólo ha enfrentado una serie de protestas de empleados públicos, maestros, campesinos, y aquellos que se oponen al Tratado de Libre Comercio Centroamericano, sino que también ha tenido que responder a prácticas cuestionables de recolección de fondos durante su campaña del 2002.
Uno de los mayores problemas que enfrenta el proceso electoral costarricense es la apatía de los votantes. Datos estadísticos demuestran que tan sólo el 51 por ciento de los costarricenses aptos para votar piensan ir a las urnas. Y mientras eso suena como una enorme cifra en Estados Unidos, donde el abstencionismo en común, en Costa Rica podría ser la más baja votación en 50 años. La participación electoral ha bajado de un 80 por ciento en 1994 a un 70 por ciento en 1998 y a un 68 por ciento en el 2002. Los expertos atribuyen la falta de interés a la poca confianza en los políticos y a la confusión sobre sus planes de gobierno.
Desde que dejó la presidencia hace 16 años, Arias ha estado vinculado a varios esfuerzos internacionales de paz con su Fundación Oscar Arias para la Paz y Progreso Humano. Ha tenido éxito como mediador y líder fuera de las fronteras de Costa Rica. Ahora, si logra mantener su liderazgo en las encuestas y gana la elección, podrá usar sus habilidades para traer la paz a la turbulencia política que afecta a su propio país.
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