| escrito por Maria Elena Salinas |
| Fecha: 06/03/2006 |
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| Por primera vez en la historia los chilenos se dirigirán a su jefe de estado como "señora presidenta." Lo significativo de que Michelle Bachelet tome las riendas del país a partir del 11 de Marzo no es el solo hecho de que es mujer, sino también que es una socialista que resultó electa a pesar de ser madre sola, divorciada, y agnóstica confesa, viviendo en medio de una sociedad profundamente religiosa, machista y conservadora.
Y como si fura poco, Bachelet será comandante en jefe de algunos de los mismos militares de alto rango bajo cuyo mandato ella y sus padres fueron arrestados y torturados después del golpe de estado contra el presidente izquierdista Salvador Allende.
Su historia es verdaderamente fascinante y su acceso al poder una proeza notable. Hija de una arqueóloga y un general de la fuerza aérea, la vida de Bachelet dio un dramático giro siendo estudiante universitaria. Su padre, quien era el jefe de la oficina de distribución de alimentos cuando Allende fue derrocado por el general Augusto Pinochet, fue encarcelado bajo cargos de traición. Después de meses de tortura murió en prisión.
Al año siguiente Bachelet y su madre también fueron detenidas y torturadas en un centro secreto de detención antes de abandonar el país exiliándose en Australia. Eventualmente la familia se estableció en Alemania Oriental donde Bachelet obtuvo un título en medicina pero a su regreso a Chile en 1979 fue obligada a renovar sus estudios para poder ejercer como pediatra.
Mezclar la medicina con la política resultó ser una buena receta para Bachelet. Cuando terminó la dictadura de 17 años de Pinochet en 1990, trabajó como asesora del ministerio de salud de Chile y después como consultora para varias organizaciones internacionales de salud. Habla seis idiomas, entre ellos alemán, francés y ruso. En el año 2000 su colega socialista, el presidente Ricardo Lagos, la nombró ministra de salud.
Pero fue su promoción al ministerio de defensa después de obtener una maestría en ciencias militares, lo que la impulsó hacia el estrellato político. Fue la primera mujer en asumir esa posición en América Latina y una de las primeras en el mundo. El cargo le gano un inimaginable nivel de respeto, al tener que dirigir a las mismas fuerzas armadas que controlaron al país durante la dictadura militar de la que ella y su familia fueron víctimas.
Es precisamente su habilidad para estar a la altura de las circunstancias lo que le hizo acreedora a la admiración de los votantes chilenos y la convirtió en la primera mujer electa a la presidencia democráticamente en un país latinoamericano sin haber heredado el trono político de un padre o esposo.
Junto a sus promesas de continuar una economía de libre mercado e incrementar los beneficios sociales para los pobres, fue su disposición conciliatoria, su simpatía y auto suficiencia lo que le ayudo a derrotar de manera aplastante a su oponente conservador con el 53.5 por ciento de los votos. No perdió tiempo después de su victoria para comenzar a cumplir con sus promesas electorales de tener un gobierno participativo. La mitad de su gabinete está integrado por mujeres, incluyendo las encargadas de los dos ministerios que ella tuvo a su cargo durante el gobierno del presidente Lagos.
Aun pasando de ser víctima de la tortura a cirujana de niños y después a presidenta, Michelle Bachelet no siente rencor. "La violencia llegó a mi vida, destruyendo lo que he amado. Porque fui víctima del odio, he dedicado mi vida a deshacer ese odio y a convertirlo en comprensión, en tolerancia, y por qué no decirlo, en amor," dijo ella en su discurso de posesión. "Usted puede amar la justicia y ser generoso al mismo tiempo." Y sin lugar a dudas, es justicia lo que ella busca.
Pero una vez su histórica victoria de paso a la enorme tarea de gobernar un país dividido por ideologías y disparidad social, su trabajo será escrutado con lupa por los escépticos que todavía dudan que una mujer, una agnóstica divorciada, pueda enfrentar el desafío. Por ahora la señora presidenta es la mujer de la hora. |