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INMIGRANTES DEFIENDEN SUS DERECHOS
escrito por Maria Elena Salinas   
Fecha: 04/04/2006
 
El gigante ha despertado. Cientos de miles de inmigrantes finalmente salen a dar la cara para decir que no son criminales. Lo único que quieren es una oportunidad para ser aceptados como miembros productivos de la sociedad Norteamericana. En las últimas semanas se han efectuado marchas y protestas masivas a lo largo de la nación por aquellos que piensan que el debate migratorio esta ya fuera de control. Desde los ataques terroristas del 2001, los inmigrantes han tenido que aguantarse escuchando la retórica de aquellos que los pintan como una amenaza a nuestra sociedad. Han tenido que escuchar a legisladores proponer medidas extremas y a personalidades de los medios culpar a trabajadores indocumentados por todos los males de nuestro país. Tomó un proyecto de ley radical como el HR 4437 aprobado a finales de Diciembre por la Cámara de Representantes -- que entre otras cosas, criminalizaria a indocumentados y a quienes les ayuden -- para lograr que las personas digan ya basta. ¿Se imaginan lo ridículo que sería presentar cargos en contra de 11 millones de inmigrantes indocumentados? La propuesta es tan descaradamente intolerante que motivo a grupos de inmigrantes a tomar acción. Desde el movimiento de los derechos civiles, en la década de los '60s, no se había visto una movilización de masas como esta. A diferencia de aquellos días, no existe un solo líder quien los guíe y los saque a las calles. Desafortunadamente, los Latinos no cuentan con un Martín Luther King Jr.; con lo que si cuentan, es con bastantes ciudadanos americanos y residentes legales consternados a lo largo del país quienes también se sienten afectados por el tono del debate y están dispuestos a defenderlos y enfrentarse a los xenófobos. El 25 de Marzo, los organizadores de la marcha en Los Ángeles, jamás se imaginaron que reunirían a medio millón de personas. Y no fue hasta que las personalidades de la radio en español pusieran de lado sus rivalidades para unirse a grupos cívicos, activistas de inmigración y miembros de la Iglesia Católica, que se convirtió en una muestra de fuerza. En varias ciudades de Estados Unidos, movimientos organizados por redes de ciudadanos convocaron independientemente a multitudes para protestar en contra de lo que ellos consideran trato inhumano a los inmigrantes. Quién hubiese pensado que en Denver, hogar de uno de los principales críticos de los inmigrantes, el Congresista Tom Tancredo, más de 50,000 personas hubiesen salido a protestar en contra de la ola anti- inmigrante. Dentro de la misma semana, una manifestación en Dallas reunió a 1,500 personas. En Phoenix, hasta 20,000 participaron en una de las más grandes demostraciones que haya visto esa ciudad. En Milwaukee, una ciudad no necesariamente conocida por su amplia comunidad de inmigrantes, contó con más de 10,000 personas en una marcha declarando al jueves 23 de marzo en "Un día sin Latinos." En el area de Atlanta se unieron miles mas a la huelga cívica después que la Cámara de Representantes del Estado de Georgia aprobará un proyecto de ley que, entre otras cosas, impone un recargo del 5 por ciento en transferencias bancarias de indocumentados. Este es solo el principio. El espontáneo espectáculo de fuerza se esta transformando en un movimiento nacional que exige un debate civilizado en el tema de la inmigración. "Ya no se trata de la legislación" me dijo una activista, "Es sobre el respecto, sobre reconocer que no somos el problema, somos la solución." Por ahora se esta planeando un boicot nacional de Latinos para probar lo mucho que contribuyen los inmigrantes -- legales o no -- a la economía de Estados Unidos y como hay industrias enteras como las de la agricultura, la construcción y el turismo que simplemente no podrían funcionar sin una fuerza laboral de inmigrantes. Se argumenta que los inmigrantes indocumentados les quitan los trabajos a los ciudadanos americanos. Aunque puede existir en algunos casos, seriamente dudo que las familias norteamericanas estén educando a sus hijos para que se dediquen a cosechar lechuga o a trabajar en la limpieza. Nosotros queremos más que eso para nuestros hijos, queremos que tengan una educación y se conviertan en profesionales. Sin embargo existe una fuerza laboral que si esta dispuesta y capacitada para realizar el trabajo pesado que mantiene a nuestra economía marchando y creciendo, con una necesidad enorme de poner un plato de comida sobre la mesa de sus propias familias. Esas personas merecen nuestro apoyo, nuestro respeto y un camino para que se puedan convertir en una parte integral de nuestra sociedad, si así lo desean.