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IMMIGRANTES DEJAN SU HUELLA
escrito por Maria Elena Salinas   
Fecha: 09/05/2006
 
En la mañana después de "Un día sin inmigrantes," varios negocios a lo largo de la nación buscaban recuperar las perdidas que sufrieron como resultado del boicot económico nacional. Restaurantes que no tuvieron clientes, la producción en fábricas que fue interrumpida y las cosechas que no fueron recogidas. Cientos de miles de inmigrantes se quedaron en casa sin ir a trabajar, más de un millón de ellos marcharon en las calles de docenas de ciudades, algunos no enviaron a sus hijos a la escuela y un sin número de personas no gastaron su dinero en ese día. La intención era demostrar hasta que punto este país depende económicamente de los inmigrantes. Creo que si todos los inmigrantes en Estados Unidos, con o sin documentos, hubieran participado en el boicot, el país hubiese sufrido un gran revés económico. Pero no sucedió. Y no fue porque el boicot fue un fracaso, si no simplemente porque las personas eligieron diferentes maneras de demostrar su apoyo a la causa de los inmigrantes: marchando, asistiendo a manifestaciones o misas, o quizás ofreciendo apoyo moral. ¿Cuál es la causa de los inmigrantes? Derechos. No privilegios especiales, ni regalos, ni limosnas, simplemente derechos humanos. El derecho a trabajar y alimentar a sus familias. El derecho de educar a sus hijos. El derecho de vivir sin temor de ser separados de sus hijos nacidos en Estados Unidos. El derecho de formar parte de la sociedad Americana y contribuir a su desarrollo y bienestar. El derecho a no ser tratado como criminal. Organizadores de las protestas y marchas a lo largo de la nación esperan influenciar al Congreso mientras se considera una reforma a nuestras leyes migratorias. Aunque algunos quisieran ver una amnistía para todos los trabajadores indocumentados, otros van por una propuesta más realista con una legislación que abriría la puerta para la legalización, aún con los requerimientos más estrictos. En todo caso, si esto se logró o no, es difícil de evaluar. Por ahora, la bola esta en la corte del Senado. El líder de la mayoría republicana en el senado Bill Frist dijo el día después del boicot, que el 1ero. de Mayo no "afectó a lo que sucede en el Senado." Por supuesto, nadie espera que un Senador Republicano diga que fue influenciado por cientos de miles de manifestantes que incluían a inmigrantes indocumentados. Sin embargo, Frist reiteró la necesidad de aprobar un plan para sacar de las sombras a unas 12 millones de personas. Existe un sector de nuestra sociedad que nunca será persuadida para ver el tema del inmigrante de otra manera; son aquellos que miran siempre a los inmigrantes indocumentados como criminales, aquellos que se rehúsan a reconocer sus contribuciones a la economía de Estados Unidos y a nuestra sociedad. Son personas incapaces de ver el lado humano de la inmigración. Se les puede encontrar en cada rincón del país y en los pasillos de los edificios de gobierno. Algunos se han unido al proyecto anti-inmigrante minutemen, otros salen en cadenas de televisión por cable y talk shows conservadores de radio para denunciar "una invasión inmigrante." Los que se oponen a la inmigración ilegal han hecho un gran esfuerzo por diferenciar a inmigrantes legales de indocumentados. Pero en términos prácticos, esto no funciona. Muchos de los que marcharon en las calles norteamericanas en ese ya famoso 1ero. de Mayo eran residentes legales y ciudadanos de Estados Unidos. Personas preocupadas por sus amigos y familiares. Aquellos que han pasado por el duro proceso de legalización y que simpatizan con aquellos que siguen en el limbo legal. El 1ero. de Mayo vimos a inmigrantes de todo el mundo salir y apoyar a los derechos de los inmigrantes. Vimos a niños nacidos en Estados Unidos de padres indocumentados, gente joven deseosos de obtener una educación superior. Y sí, había manifestantes profesionales, anarquistas y activistas anti-guerra que inevitablemente se unirán a una protesta anti- establecimiento cuando se les presente la oportunidad. Tomará algún tiempo para poder apreciar los efectos reales de "Un día sin inmigrantes," pero algo si es seguro: el debate migratorio ya ha pasado a primer plano de la política estadounidense, los inmigrantes con o sin documentos ya no pueden ser ignorados, porque como indicaban los carteles que portaban muchos de los manifestantes: "Hoy marchamos; mañana votamos." ***