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BUSH EL “MALABARISTA”
escrito por Maria Elena Salinas   
Fecha: 22/05/2006
 
El Presidente George W. Bush ahora puede agregarle un nuevo titulo a su nombre: malabarista. Realizo su primer acto de malabarismo durante su discurso sobre inmigración desde la Oficina Oval el lunes 15 de mayo. Si su presentación fue o no estelar, depende de a quien se le pregunte.No hay una solución fácil para el problema de la inmigración, si la hubiera, no sería un problema. Entonces lo que Bush intentó hacer en su discurso fue atacar el tema desde diferentes puntos. Le dio prioridad a la seguridad de la frontera en un aparente intento por complacer a la base más conservadora de su propio partido, aquellos que quisieran ver un muro erigido a lo largo de toda la frontera y que se deportaran a todos los indocumentados a sus países de origen.Sin embargo, su propuesta de utilizar 6,000 miembros de la Guardia Nacional para ayudar a detener el flujo de inmigrantes al país no fue suficiente para los conservadores cuando se combinó con otros elementos mas moderados de su propuesta.Por ejemplo, por primera vez Bush apoyo abiertamente la idea de legalizar a inmigrantes indocumentados, un paso que no sólo tiene sentido si no que también puede ayudarle a ganar votos latinos. Aunque el ya no necesita de estos votos, su partido sí los necesitara, en seis meses.No obstante, al declarar que la deportación de cada inmigrante indocumentado no es “ni inteligente, ni realista,” Bush propuso permitir a aquellos que paguen impuestos, que aprendan Inglés y tengan trabajo a que soliciten la ciudadanía norteamericana después de pagar una multa por haber violado la ley. Y para lograr esto, tendrían que ponerse al final de la cola y esperar hasta 11 años para obtenerla.Pero no importa como se le llame o cuantas restricciones sean puestas a los aplicantes; para los conservadores, el permitir a inmigrantes indocumentados a que se conviertan en ciudadanos norteamericanos equivale a Amnistía, un concepto inaceptable para aquellos quienes consideran como un criminal a cualquiera que cruce la frontera ilegalmente.En el medio de todo, Bush siguió tratando de promover su propuesta de un programa de trabajadores temporales. Por lo menos en este punto el presidente ha sido bastante consistente con su propuesta presentada oficialmente en Enero del 2004 en la Cumbre de las Américas en Monterrey, México.El presidente insiste que un programa de trabajo para extranjeros serviría dos propósitos: No solamente crearía un camino legal para que trabajadores del extranjero entren al país sino también, ayudaría a satisfacer las necesidades de nuestra economía para una mano de obra barata. A los conservadores tampoco les gusta este plan, ya que aseguran que este afectaría a la clase media al permitir que los inmigrantes les quiten trabajo a los norteamericanos.La propuesta de imponer multas altas y penalidades para los empleadores que contratan a indocumentados solo sirvio para recordarle al pueblo norteamericano de la ineficiencia de nuestro gobierno para hacer cumplir leyes ya existentes que por décadas prohibieron el emplear a aquellos que no tienen en orden sus papeles migratorios.Lo que el presidente intentó hacer no es nada fácil. Es virtualmente imposible entrar a un tema tan polarizante y complacer ambos lados. ¿Cómo se convence a los conservadores que legalización no es amnistía y a los liberales, que el traer a tropas a la frontera no es militarización? Toma mucho mas que ser malabarista, hace falta magia; y a juzgar por las reacciones a su discurso, su solución al problema de la inmigración esta lejos de ser mágica.Tal vez el elemento más original en el discurso de Bush sobre inmigración es también el más prudente. Me refiero a la importancia de conducir un debate en un tono “convincente y respetuoso.” Reconociendo las emociones envueltas en el debate de la inmigración, Bush recordó a los norteamericanos que vidas enteras son afectadas por el debate y por las decisiones tomadas en los altos mandos del gobierno.“Cada ser humano tiene dignidad y valor sin importar que digan sus papeles migratorios.” Gracias por recordarnos Sr. Presidente. Esperemos que nuestros legisladores y comentaristas hayan estado escuchando.***(Maria Elena Salinas es autora del libro “Yo soy la hija de mi padre: Una vida sin secretos.” Conectese a www.mariaesalinas.com)