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GANA TITULARES EL PERDEDOR EN MEXICO
escrito por Maria Elena Salinas   
Fecha: 24/07/2006
 

Si Felipe Calderón, ganó la elección presidencial en México, entonces ¿por qué será que su principal adversario, Andrés Manuel López Obrador, es quien hace titulares? Porque lo puede hacer. El candidato del izquierdista Partido de la Revolución Democrática se ha convertido en una especie de imán para los medios de comunicación. Atrae con facilidad a las multitudes y a la prensa. Dónde quiera que va la gente lo sigue. Lo que dice la prensa lo repite.

 

Tres semanas después de la elección aun no había oficialmente un ganador. De acuerdo al último conteo del Instituto Federal Electoral (IFE) el virtual ganador seria Calderón con 244,000 votos sobre su oponente. Los resultados finales fueron de un 35.88 por ciento de los votos para Calderón, 35.31 por ciento para López Obrador, una competencia muy cerrada que ha llevado al candidato perdedor a no aceptar el resultado.

 

López Obrador ha denunciado fraude y está pidiendo al Tribunal Electoral -- la única institución autorizada para declarar un ganador -- que ordene un recuento voto por voto. Mientras escribo esta columna el Tribunal Electoral todavía revisaba las quejas de irregularidades de parte de los partidos implicados.

 

Desde que los resultados de la elección fueron anunciados Calderón se ha manejado como el ganador. Recibió llamadas de jefes de estado como el presidente George Bush y el jefe de gobierno español José Luís Rodríguez Zapatero. Ha comenzado a formar un equipo de transición y escogió a algunos miembros de su futuro gabinete. Pero es López Obrador y no Calderón quien hace noticia.

 

El candidato izquierdista ha encabezado marchas y protestas multitudinarias por las calles de la capital mexicana. Ha estado haciendo comentarios incendiarios a la prensa. Ha acusado al gobierno de Vicente Fox y al sector empresarial de conspirar contra él para que pierda la elección e indirectamente amenazó a Calderón y a su familia.

 

Muchos en México lo ven como el intento desesperado de un político fallido que se niega a encarar la realidad. Un sondeo reciente muestra que el 60 por ciento de los mexicanos están en contra de un recuento. Pero López Obrador y muchos de sus millones de seguidores parecen tener la convicción de que la elección le fue robada. El ha prometido desobediencia civil hasta que sea declarado ganador. De hecho ha dicho que si un recuento de votos mostrara que perdió la elección, aun así se consideraría el ganador. En su opinión hubo fraude desde el comienzo en lo que él llama un campo de juego desigual con una sucia campaña publicitaria.

 

Estos reclamos no son nuevos de parte de López Obrador quien tampoco llegó a convertirse en estrella de la prensa de la noche a la mañana. El ex militante del Partido Revolucionario Institucional (PRI), se unió a mediados de los ’80 al movimiento izquierdista que eventualmente se convirtió en el PRD. Su aparición en la escena nacional vino después que perdió su segundo intento de llegar a la gobernatura de su estado natal, Tabasco, frente a Roberto Madrazo del PRI. Denunció fraude y sí, usted adivinó, dirigió protestas masivas y llamó a la desobediencia civil.

 

En el 2000, López Obrador entró de nuevo en la escena política triunfando como gobernador de la ciudad de México, convirtiéndose de inmediato en el rival político del presidente Vicente Fox. Como alcalde instituyó una rueda de prensa diaria a las 6 de la mañana. Es su creencia que el que madruga se lleva la suerte.

 

No sé que tanta suerte le dieron sus conferencias matutinas, pero a menudo terminaba robándose la atención. Parecía como si fuera López Obrador y no Fox quien marcara la pauta para el tema del día. Para cuando Fox salía en público era confrontado por periodistas que le pedían una respuesta al comentario del día de López Obrador.

 

Sus actividades como alcalde también le trajeron al político izquierdista alguna mala prensa. Fue demandado e investigado por hechos cuestionables, incluyendo algunas acciones ilegales por parte de su personal. Pero la afortunada estrella del madrugador debió haber estado acompañándolo porque en cada caso salió airado.

 Ya sea por suerte, estrategia o maniobras políticas, el político populista ha sido capaz de dominar el debate político en México por casi una década, desafiando a la autoridad y adueñándose de la verdad absoluta. Aun es incierto si un eventual recuento de votos revertiría los resultados de la elección, pero no siendo así, los mexicanos tendrán en López Obrador un líder de oposición hábil y astuto que seguramente seguirá ganándole los titulares al nuevo jefe de estado. ***