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EL DERECHO AL VOTO Y EL BUEN APETITO
escrito por Maria Elena Salinas   
Fecha: 31/07/2006
 

La otra noche charlando entre amigos antes comenzar la cena, una de mis amigas me comento: ¡Escuchaste que extendieron la ley del Derecho al Voto; no puedo creer que tuvieron que debatirlo antes! Tienes razón, le dije, y encima querían eliminar las boletas electorales bilingües, que bueno que fracasaron. La joven pareja que se encontraba con nosotros, no tenía pista de lo que estábamos diciendo. “¿Que es la ley del Derecho al Voto?” preguntaron.

 

Explicamos a nuestros amigos que es una ley que protege los derechos de los votantes minoritarios quienes, de lo contrario serian desplazados del proceso electoral. No lo puedo creer, yo pensé que todos los ciudadanos americanos tenían derecho al voto. ¿Por qué necesitamos de una ley especial para proteger ese derecho?, dijo uno de ellos. Ojala así fuera, pero la ley del Derecho al Voto fue creada, entre otras cosas, para proteger a los Afro-Americanos contra la discriminación en las urnas y para asegurar boletas bilingües para quienes no dominan el Ingles. Entrar en una explicación mas profunda en este tema antes de la cena nos hubiera dado indigestión, así es que mejor nos fuimos al aperitivo.

 

Por supuesto, estando en el negocio de las noticias, a veces pienso que todos están al tanto de lo que sucede en el mundo, especialmente en nuestro país. Se me olvida que hay gente que tiene una vida y que de vez en cuando revisan para ver si los eventos mundiales o lo que haga su gobierno afectaran esas vidas.

 

Al menos que usted sea un afro-americano quien vive en un área que no haya evolucionado políticamente o un ciudadano naturalizado con un Ingles limitado, probablemente no seria impactado por esta ley. Desafortunadamente, existen muchos que si lo son.

 

Conocida tambien como el Acta de Derechos del Votante, la ley fue creada en 1965 como parte del movimiento de los Derechos Civiles. Desde ese entonces, ha sido reautorizada cuatro veces. Varias provisiones estaban a punto de expirar en el 2007 pero el Congreso decidió adelantar su extensión: sin duda, teniendo en mente las elecciones congresionales de Noviembre.

 

La extensión paso por el Senado con una votación de 98-0; sin embargo, no fue tan fácil en la Cámara de Representantes. El Republicano, Steve King de Iowa, escribió una carta que firmaron 56 de sus partidarios, pidiendo que se dejara expirar la Sección 203, que requiere que las localidades provean boletas bilingües donde un gran numero de votantes tienen poco conocimiento del Ingles.

 

Los críticos argumentaban que la Sección 203 fomenta “la división lingüística” en el país y es un peso para las ciudades que tienen que pagar por el costo de la impresión de material electoral en diferentes idiomas. Esos son mitos, dijo John Trasviña, presidente interino de MALDEF, ante el Comité Judicial del Senado. Trasviña dijo que varias propuestas en la boleta electoral requieren de un alto nivel de conocimiento del idioma Ingles, mas del que es necesario para lograr la ciudadanía. “Incluso aquellos cuyo ingles es su primer idioma usualmente encuentran los términos legales en varias boletas difíciles de interpretar,” dijo. Y en cuanto a los costos, estudios demuestran que la Sección 203 presenta muy poco o casi ningún costo extra a las municipalidades.

 

Es obvio que la obsesión anti-inmigrante estaba detrás de este esfuerzo fracasado. Pero los indocumentados no votan, mientras que los ciudadanos naturalizados americanos de cualquier grupo étnico, si votan y necesitan entender claramente por que y por quien están votando.

 

La Cámara baja finalmente paso la medida intacta, con 33 republicanos votando en contra. El Presidente Bush antes de firmarla la describió como “una de las leyes mas importantes en la historia de nuestra Nación.”

 

Ahora que los derechos de las minorías serán protegidos por otros 25 años, nuestro gobierno debería de considerar tomar el siguiente paso para incrementar la participación de los votantes y que no sea solo una fracción de Norte Americanos que elijan a sus representantes. Votar, debería ser más que un derecho, una responsabilidad cívica como lo es en tantos otros países. Ayudaría también a aumentar la concurrencia de votantes si el Día de Elecciones fuese declarado feriado Nacional o cambiado a Domingo como ocurre en la mayor parte del mundo.

 

Por cierto, la cena con mis amigos de pollo con salsa de cebolla e higos, arroz, habichuelas y helado de pistacho como postre, resulto exquisita.

 ***(Maria Elena Salinas es autora del libro “Yo soy la hija de mi padre: Una vida sin secretos.”