Miami -- Tal como se esperaba, la celebración empezó de inmediato. Tan pronto como la prensa informó que Fidel Castro había cedido el poder a su hermano Raúl cientos de exiliados cubanos salieron a las calles de La Pequeña Habana en Miami gritando a todo pulmón: “Libertad, libertad, libertad.”
No importó que el comandante indicara claramente en una carta al pueblo cubano que el cambio de mando era de carácter temporal. Lo cierto era que por primera vez en 47 años, Fidel Castro, el dictador despiadado que empujó a centenares de miles hacia el exilio, no tenía el control de la isla. Si la muerte le llegara ahora o después daba lo mismo, el hecho era que la libertad estaba a la vuelta de la esquina.
Irónicamente, justo cinco días antes de que el líder cubano fuera supuestamente sometido a una delicada cirugía por un sangrado gastrointestinal, que según su propia declaración lo dejó demasiado débil para gobernar, él propio Castro había prometido no estar en el poder hasta que cumpliera 100 años de edad. Durante la celebración del 53 aniversario del asalto al Cuartel Moncada el líder Cubano se jactó de cómo los avances sociales de la revolución cubana habían permitido que cada vez hubiera más centenarios en la isla. “Pero que no se preocupen los vecinitos del norte,” dijo en referencia clara a Estados Unidos. “No pretendo ejercer mi cargo hasta los 100 años.”
Ahora la pregunta no es si vivirá hasta los 100 años sino si llegará hasta los 80 el 13 de agosto. En el comunicado al pueblo cubano leído en la televisión cubana por su secretario personal dijo que su celebración de cumpleaños tendría que esperar hasta el 2 de diciembre, en el aniversario 50 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Durante años se ha especulado acerca de cuando seria el fin para Castro-que ha estado en el poder mas tiempo que cualquier otro líder en el mundo-y como seria ese final. ¿Renunciará voluntariamente al poder? ¿Sucumbirá ante presiones de Estados Unidos y adoptará cambios democráticos en la isla? ¿Será derrocado? O ¿permanecerá en el poder hasta que muera? Si ese fuera el caso, entonces ¿cuándo morirá? Y finalmente cómo será Cuba después de Castro?
De acuerdo con la constitución cubana el heredero del trono es su hermano Raúl, ministro de defensa, segundo secretario del Partido Comunista Cubano, y primer vicepresidente del Consejo de Estado. Una figura enigmática, mucho se ha dicho acerca del Castro más joven pero poco se sabe realmente de él. Algunas versiones lo describen como más despiadado que Fidel, un verdadero ideólogo comunista. Otros dicen que como líder, él estaría probablemente más abierto a cambios democráticos en la isla. Los analistas sobre Cuba hacen notar que la visibilidad y responsabilidades de Raúl han aumentado en los últimos años, preparándolo para la sucesión. ¿Pero tendrá el mismo poder de convocatoria y esa personalidad carismática que ha creado fascinación a Fidel dentro y fuera de Cuba?
El gobierno de Estados Unidos ha sido muy claro en que no pretende trabajar con ningún Castro, se llame Fidel o Raúl. No es una sucesión que a Washington le gustaría ver, si no una transición. A tal grado que hace apenas unas semanas Washington presentó un plan de 80 millones de dolares diseñado para alentar a líderes de la oposición y al pueblo cubano a que exijan un gobierno democrático y una economía de libre mercado después que Fidel muera, ofreciendo ayudarlos en el proceso. En el pasado esa clase de ofertas, en vez de ayudar a los disidentes en la isla que luchan porque sus voces se escuchen, ha resultado en una mayor represión contra ellos.
Varios libros se han escrito acerca de los diferentes escenarios que podrían darse en una Cuba después de Castro. Pero la verdad es que nadie, ni el propio comandante lo saben por seguro. Sabemos lo que Castro quiere: que continué la revolución. Sabemos lo que el exilio cubano y el gobierno estadounidense quieren: que llegue la democracia a Cuba. ¿Pero qué quiere el pueblo cubano?
Siete de cada diez cubanos que viven en la isla nacieron después de la revolución. Ellos no conocen ninguna otra forma de gobierno. No conocen a ningún otro líder que no sea Fidel Castro. Seguramente muchos estarán pendientes para ver si efectivamente su comandante se recupera a tiempo para celebrar su cumpleaños en Diciembre. Pero una vez él se haya ido, será precisamente el pueblo cubano el que jugará el papel más importante para determinar como será Cuba después de Fidel.
***(Maria Elena Salinas es autora del libro “Yo soy la hija de mi padre: Una vida sin secretos.” Conectese a www.mariaesalinas.com)© 2006 by Maria Elena Salinas
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