Para Juanita Castro, tiene mas peso la sangre, que las diferencias ideológicas que la separan de sus hermanos Fidel y Raúl Castro. Por eso los festejos en las calles de Miami por los males de Fidel y las expresiones de repudio en su contra le duelen en el alma. “Por supuesto que me duele, no lo puedo negar. Seria hipócrita decir que no me importa,” me dijo en una entrevista en la sala de su casa.
Aun así, Juanita reconoce que cada ciudadano tiene derecho a expresarse libremente, y comprende lo que es vivir casi cinco décadas alejado de su familia. Lo comprende porque lo esta viviendo en carne propia.
“Yo adoraba la revolución cuando triunfo, me dedique en cuerpo y alma a ayudar a Fidel, el me respondió bien, apoyándome en las cosas se hacia por el pueblo.” Pero al igual que millones de cubanos Juanita se sintió traicionada por Fidel, el carismático líder revolucionario que cambio los ideales de un pueblo por un régimen totalitario.
En 1964 tomo la difícil decisión que tantos cubanos han tenido que tomar a lo largo de los años. Dejar atrás a su patria y su familia, y esperar. Una larga y difícil espera. Juanita se estableció en un barrio de Miami donde maneja una farmacia en la que atiende a muchos de sus compatriotas. Pero las medicinas que vende no han podido sanar las heridas abiertas que ha dejado el exilio.
Juanita es la única de los siete hijos de Ángel Castro y Lina Ruz que vive en Estados Unidos. Su hermana Emma vive en México. Pero Ángela, Ramón, Fidel, Raúl y Agustina, la menor, aun viven en la isla. Ella mantiene contacto con todos menos Fidel y Raúl.
“La ultima vez que hable con Fidel fue en 1963, y nunca he vuelto a hablar ni con el ni con Raúl,” me dijo Juanita. “Ni un recadito, ni nada. Totalmente distanciados.” Sin embargo destaca que eso no es razón para dejar de preocuparse por su salud, como ser humano y como su hermano. “Pensando en el muriéndose en una clínica, me conmueve, me da pena por el.”
Pero no esperen ver a Juanita en el funeral de su hermano. “Hay infinidad de cubanos que han perdido a sus seres queridos y no han podido estar a su lado en circunstancias tan especiales. Yo no creo que voy a ser la excepción.” Sin embargo si algún día su familia la necesita y la mandan llamar, ella con gusto iría.
Por ahora la hermana del dictador cubano vive la misma incertidumbre de todos los cubanos dentro y fuera de la isla. ¿Que es lo que mas le preocupa? le pregunte. “Me preocupa lo que pudiera suceder al faltar el. El es el hombre que realmente tiene las riendas del poder en sus manos, el líder innegable que ha podido navegar durante estos últimos 47 años, y es el que lleva el peso absoluto.”
La pregunta en la mente de muchos, incluyendo Juanita, es si Raúl esta capacitado para tomar las riendas del país. “Condiciones tiene, tal vez no tenga el carisma, no tenga la personalidad, no tenga la inteligencia, pero creo que es un hombre que puede ser el que saque a Cuba del atolladero.”
Juanita Castro describe a su hermano Raúl como un hombre trabajador, pragmático, organizado, “Oye consejos y esta mas dado a escuchar que Fidel.” Sobre todo dice su hermana, Raúl es un hombre apegado a su familia. ¿Y, si pudiera darle un consejo, cual seria? “Que de paso a una apertura política total. El poder llega un momento en que ya no es poder, eso se convierte en una tortura. Me imagino que puede ser una tortura para él.” Y tortura ha sido para los millones de cubanos que al igual que Juanita llevan 47 años esperando esa apertura, y con ella la tan anhelada reconciliación familiar.
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