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"Yo soy la hija de mi padre"



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DEFENDIENDO SU DERECHO AL VOTO

escrito por Maria Elena Salinas   
Fecha:12/11/2006
 

Jesse Chávez Navarro se siente orgulloso de ser estadounidense. Ha votado en cada elección desde que tomó juramento como ciudadano de este país en 1999. Ha tomado tan en serio su deber ciudadano que hasta ha trabajado como voluntario en casillas de votación durante elecciones locales y nacionales. Pero cuando fue a votar, cerca a su casa en Hollywood, Calif., este pasado 7 de noviembre se encontró ante una situación que le causo indignación y lo puso al borde de las lágrimas.
Como había cambiado legalmente su nombre de Jesús a Jesse al momento de hacerse ciudadano, Navarro le informó a las autoridades electorales para evitar confusiones. Su nombre apareció en la lista de electores pero como votante inactivo, y le ofrecieron que emitiera un voto provisional. Imposible, pensó. Votar no era sólo su derecho como ciudadano, sino una obligación moral. Cuando insistió en su papel como votante activo, le preguntaron acerca de su estatus legal en el país y su afiliación política. “Soy ciudadano de Estados Unidos,” dijo, “y soy demócrata.”
La sola pregunta fue insultante. La reacción del trabajador del sitio de votación resulto preocupante. “Me dijo que emitiera el voto provisional o que me fuera a otra parte,” recuerda Navarro con indignación. “Le dije que lo único que quiero es que mi voto cuente.” El empleado procedió a empujarlo diciéndole que se moviera o que saliera del lugar. “Fui intimidado porque soy latino y demócrata,” asegura.
La de Navarro es una de decenas de historias de votantes que reclaman haber sido intimidados o acosados. En Arizona hay informes de tres hombres que se acercaron a votantes hispanos con una videocámara y un libro de apuntes. Uno de ellos estaba armado con una pistola atada alrededor de su cintura. En Denver, algunos votantes hispanos dicen haber recibido llamadas telefónicas advirtiéndoles que su origen étnico los hacía inelegibles para votar y que si lo hacían serían arrestados. Una situación similar se reporto en Virginia.
Varias organizaciones latinas como la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Designados, El Concilio Nacional de La Raza y el Fondo Americano-Mexicano para la Defensa Legal y la Educación, pudieron documentar por lo menos 100 reportes de problemas en los lugares de votación.
Una de las quejas recibidas fue la de Carla Beltrán, de Houston, quien se convirtió en ciudadana en junio pasado después de vivir en el país 14 años. Era la primera vez que votaría. “Mi profesor de inglés siempre nos dijo durante la clase que votar es nuestro deber,” recuerda. “Si usted vota entonces puede hablar, si usted no vota manténgase callado,” les decía. Ella quería asegurarse que su voz fuese escuchada, pero cuando llegó al puesto de votación que le correspondía, le dijeron que no aparecía en la lista.
“Ellos ni siquiera trataron de averiguar por qué mi nombre no aparecía,” dijo ella. “Fui tratada con desprecio.” Regresó a su casa frustrada por su intento fallido para votar y llamó a la “línea caliente” de NALEO. Expertos legales encontraron su nombre en una lista de registro de votantes y la enviaron de regreso al mismo lugar de votación. Los empleados electorales no tuvieron más remedio que permitirle votar después de llenar y firmar una declaración. “Me sentí discriminada y rechazada,” dice.
La intimidación a los votantes no es algo nuevo. Ha sucedido por décadas en contra de miembros de minorías étnicas o de un partido político opuesto. Pero los votantes se han vuelto más prácticos y conocen mejor sus derechos. Además tienen grupos cívicos listos para defenderlos de la discriminación, el acoso o la intimidación.
Esta vez, con la ola antiinmigrante que afecta al país, hubo un aumento en la intimidación hacia los votantes latinos, aunque fuesen ciudadanos estadounidenses. Aun así en estas elecciones de mitad de término hubo un record en la votación latina, demostrando que los hispanos no sólo están cambiando la cara de Estados Unidos sino también la manera como en este país se elige a sus líderes.

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(Maria Elena Salinas es autora del libro “Yo soy la hija de mi padre: Una vida sin secretos.” Conectese a www.mariaesalinas.com)
© 2006 by Maria Elena Salinas
Distributed by King Features Syndicate