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"Yo soy la hija de mi padre"



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LA ESPOSA DEL SENADOR

escrito por Maria Elena Salinas   
Fecha:24/12/2006
 

Durante toda su vida Sascha Herrera quiso ser bailarina. Viajó a Estados Unidos desde su natal Colombia con la esperanza de alcanzar su meta y de paso curar su corazón roto. Cuando llego a Atlanta, obtuvo más de lo que esperaba. No sólo consiguió bailar en una presentación especial durante un evento navideño sino que también encontró el amor durante el proceso, se casó con el senador del estado de Georgia Curt Thompson y vivió felizmente desde entonces. Eso fue hasta que le llegara una orden de deportación del Departamento de Seguridad Interna.
Su historia migratoria es como muchas otras. Herrera llegó con una visa de turista por seis meses y contactó a un notario público para que le ayudara a obtener una extensión. El notario era supuestamente un experto en inmigración. Ella nunca dudó de su autoridad teniendo en cuenta que en América Latina los notarios tienen casi los mismos poderes o cumplen funciones muy parecidas a las de los abogados.
Funcionó a primera instancia. Pero cuando Herrera trató de obtener una segunda extensión con el propósito de permanecer en el país para estudiar inglés, empezó a tropezar con problemas. Sus opciones eran limitadas. El notario le sugirió que solicitara asilo político pero ella no estaba muy convencida. De modo que hizo lo que muchos inmigrantes en su situación: nada.
Herrera vivió en un limbo legal hasta que decidió solicitar una visa de estudiante. Permaneció bajo esas condiciones hasta que el senador Thompson encontró el amor de su vida. Cayó rendido ante la belleza de la colombiana en una presentación de baile en diciembre pasado. Se casaron cuatro meses más tarde.
El problema se presentó cuando, a finales de noviembre, oficiales de la Unidad para el Cumplimiento de la Ley de la Oficina de Inmigración y Aduanas llegaron a golpear su puerta. “¿Dónde está su esposa?” le preguntaron a Thompson. Herrera había violado dos reglas de oro de inmigración que ella aparentemente ignoraba.
Resulta que el notario que ella había contactado años atrás siguió adelante con la idea de enviar una solicitud de asilo político. Meses después, cuando ella solicitó una visa de estudiante, envió, sin proponérselo, una señal de alerta a las autoridades. Las leyes de inmigración no le permiten tener dos peticiones separadas al mismo tiempo.
En el caso de solicitud de asilo, a Herrera le fijaron una fecha de presentación ante un juez para revisar su caso pero nunca se presentó. Ella asegura que no sabia de la solicitud para aparecer ante el tribunal porque nunca autorizó al notario para solicitar el asilo y que además la nota pidiendo su comparecencia fue enviada a la oficina del notario y no a su casa. Su falla al no aparecer en la corte, motivó una orden de deportación.
Aquí es donde termina la similitud con otros casos de inmigrantes. Cualquiera otra persona en su situación habría sido deportada, o hubiera permanecido escondida. Herrera dio la cara y expuso -- acompañada de su esposo el senador -- su caso ante un juez. El juez suspendió temporalmente la orden de deportación aunque el proceso sigue pendiente.
En la mayoría de los casos los inmigrantes con orden de deportación no tienen la opción de ir ante un juez. La deportación es automática sin importar las circunstancias de su vida. Algunos son deportados sin la posibilidad de despedirse de sus seres queridos, aun cuando estos sean ciudadanos norteamericanos.
Herrera habría cometido una infracción cuando fue puesta en la lista de indeseables, pero no un delito. Solo intento buscar formas -- a través de la vía legal -- de hacer una nueva vida en este país. El Senador Thompson por su parte esta aprovechando el caso de su esposa para abogar por leyes migratorias mas justas. El estar casada con un influyente político no le resolvería el problema, pero si ayudo a captar la atención del juez y darle una segunda oportunidad.

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(Maria Elena Salinas es autora del libro “Yo soy la hija de mi padre: Una vida sin secretos.” Conectese a www.mariaesalinas.com)
© 2006 by Maria Elena Salinas
Distributed by King Features Syndicate