Home
Biografía
Libro
Firma del Libro
Columnas
Entrevistas
Prensa
Fotos
Libro de Visitas

Presentando su libro
"Yo soy la hija de mi padre"



Home | Biografía | Libro | Prensa | Fotos | Libro de Visitas

NIÑOS GUATEMALTECOS EN EL LIMBO LEGAL

escrito por Maria Elena Salinas   
Fecha:10/07/2007
 

Durante los preparativos para su próximo viaje a Guatemala, Marta se preparaba mentalmente para empacar su maleta. Ante ella, una pila de ropa para niños, juguetes,  libros, crayolas y dulces. Tal como le ha sucedido en viajes recientes, ha tratado de resolver cómo acomodar su propia ropa y otras pertenencias en la maleta, junto con todas las cosas que llevaba para “su hijo.”
Marta, quien prefiere que su verdadera identidad permanezca anónima, es una de miles de personas que viven en Estados Unidos pero cuyo corazón se queda en Guatemala con los niños que esperan pronto lleguen a ser propios. Pero por ahora la esperanza de brindar su cariño y su hogar a un niño huérfano quien de otra manera estaría destinado a una vida de soledad en uno de los países más pobres del hemisferio, se ve alterada por una campaña del gobierno contra las adopciones dudosas.
Guatemala es uno de los lugares más populares en el mundo para adopciones. Tanto así, que la industria turística promueve paquetes especiales para futuros padres adoptivos. El largo y complicado proceso en Estados Unidos para adoptar un niño ha llevado a miles de norteamericanos hacia Guatemala donde una adopción puede lograrse en un espacio relativamente corto de tiempo y con menos burocracia. Tan sólo el año pasado  cuatro mil bebés guatemaltecos fueron adoptados por familias norteamericanas. Sin embargo, el rápido proceso de adopción ha resultado ser una espada de doble filo.
Recientemente ha salido a la luz un sombrío panorama en la industria de adopciones en Guatemala por casos de fraude y tácticas inescrupulosas por parte de algunos de los implicados en el proceso de adopción: Madres cuyos niños han sido arrebatados de sus brazos para nunca ser vistos otra vez y otras que fueron obligadas a renunciar a sus niños a cambio de dinero. Como resultado, algunas de las adopciones ya en proceso fueron aplazadas mientras las autoridades en Estados Unidos y Guatemala investigan su legitimidad.
Para Marta eso significó tener que presentar una segunda prueba de ADN hecha al niño de 4 años de edad que ella planeó convertir en parte de su familia y también de la mujer que lo dio en adopción diciendo que es su madre. Los resultados mostraron que la mujer no era la madre biológica y ahora un juez debe determinar si el estado ha agotado todos los medios para hallar a la madre biológica del niño. Solo entonces podría proceder la adopción.
Pero para muchos padres adoptivos como Marta, un nuevo y potencialmente devastador obstáculo ha surgido. El presidente Oscar Berger ha propuesto que todas las adopciones por parte de familias de Estados Unidos sean detenidas el primero de enero del 2008. Será entonces cuando entrarían en vigor nuevas normas basadas en la Convención de La Haya en Materia de Adopciones Entre países. La convención establece pautas internacionales uniformes para adopciones en las que serian los gobiernos y no el sector privado quien supervise los procesos de adopción.
Aunque muchos concuerdan en que las nuevas reglas podrían en algunos casos, ayudar a proteger a los niños y a sus padres biológicos, también hacen los procesos de adopción mucho más complicados para padres adoptivos. Millares de familias que ya han empezado los procesos, están preocupadas de que sus casos podrían ser cancelados. Pero lo que es más importante, se preocupan por los más de 5,000 niños que se quedarían en el limbo legal, aunque sus padres biológicos ya hayan cedido sus derechos como padres.
El Concilio Conjunto de Servicios Internacionales para Niños está también preocupado por el efecto que la decisión de Berger tendría en los huérfanos guatemaltecos. Por esa razón ha lanzado una campaña denominada “Iniciativa Guatemala 5000” pidiendo a los norteamericanos que contacten a sus legisladores en Estados Unidos esta semana pidiéndoles que apoyen una carta escrita por el concilio al gobierno guatemalteco y a representantes de UNICEF pidiéndoles respetar las adopciones que ya están en proceso.
Hasta que eso suceda Marta no puede evitar pensar en todos esos niños que  ha conocido durante sus viajes a Guatemala. Ella no puede evitar preguntarse cómo esos pequeños reaccionarían sabiendo que aquellos a quienes han llegado a ver como a sus padres, podrían desaparecer de sus vidas. Y, mientras trata de acomodar sus pertenencias en una maleta empacada con artículos para niños, Marta se pregunta si ese niño que la llama “mamá,” algún día será su hijo.

***
(Maria Elena Salinas es autora del libro “Yo soy la hija de mi padre: Una vida sin secretos.” Conectese a www.mariaesalinas.com)
© 2007 by Maria Elena Salinas
Distributed by King Features Syndicate