Snowmass, Colo. -- Mariano era todo sonrisas cuando ayudó a llevar nuestras maletas hacia la camioneta que nos llevaría de Vail a Snowmass para nuestras vacaciones invernales. ¿Cómo puede alguien andar con tanto entusiasmado con esta clase de clima?, pensé. Nevaba y la temperatura era de unos 7 grados cuando llegamos, o por lo menos así se sentía.
“Si necesitan algo en el camino no duden en pedirlo,” dijo él en inglés pero con notable acento argentino. Poco después me escuchó hablando en español a mis hijas y preguntó de dónde éramos. Vivimos en Miami, le dije. “Mucha gente habla español aquí,” dijo él sorprendido.
Hablar español diariamente no fue parte de su plan cuando decidió venir a Estados Unidos para trabajar durante éste invierno. Imaginó que aparte de vivir una nueva experiencia cultural y ganarse unos cuantos dólares para llevarse a casa, podría practicar su inglés. Pero no seria tan fácil.
Además de turistas que hablan español, Mariano tendría que interactuar con muchos compañeros de trabajo que también lo hablan. Y es que el es uno de miles de jóvenes latinoamericanos que vienen a Estados Unidos durante los meses de invierno con una visa J-1, un permiso de entrada especial creado originalmente en 1970 por USIA -- la Agencia de Información de Estados Unidos -- el cual permite a personas extranjeras venir aquí para trabajar temporalmente o participar en programas de internado. El programa ahora está a cargo del Departamento de Estado.
La visa J-1, llamada la visa de intercambio de visitantes, fue diseñada pensando mayormente parte en estudiantes, catedráticos y aprendices y es ofrecida en todo el mundo. Pero nadie la aprovecha más que la juventud latinoamericana durante los meses de invierno, sobre todo brasileños, peruanos y argentinos. Para Mariano, el conductor de la camioneta, ésta es su primera experiencia, pero otros llevan años viniendo.
Así es como funciona el programa para ellos. Para calificar debe ser un estudiante entre los 18 y 28 años y poder comunicarse en inglés. Los solicitantes viajan a diferentes sitios turísticos de Estados Unidos tales como Miami hacia donde muchos turistas van para escaparse del frió, o los centros de esquí en Colorado donde van los que buscan aventuras en la nieve.
El trabajo en si puede ser desde lavaplatos, chofer, vendedor o recepcionista hasta instructor de tenis o de esquí, dependiendo de su habilidad y conocimientos. El salario es generalmente entre $6.50 y $8 por hora. Con semanas de 40 horas laborales pueden ganar entre $1,000 y $1,200 mensuales. El promedio de permanencia es de 3 a 4 meses, lo que representa ingresos potenciales para los estudiantes de entre $4,000 y $5,000.
Existe una compañía en Argentina que proporciona información y ayuda logística para personas interesadas. Tiene un plan en el que le consiguen entrevistas de trabajo a los jóvenes, les tramitan sus visas y su número de seguro social para que puedan trabajar, todo por $890. Si los aspirantes consiguen trabajo por su cuenta el costo por procesar los documentos es de $490.
Ya tomada la decisión, los estudiantes pagan su boleto de avión para llegar hasta acá, y si su empleador no se los proporciona, tienen que pagar alimentos, alojamiento y transporte. Súmelo todo y se puede concluir que el viaje de trabajo está lejos de ser un plan para hacerse rico rápidamente, sino más bien una oportunidad de experimentar una nueva cultura, un ámbito laboral nuevo, conocer gente te todas partes del mundo y si se topa con suerte, practicar el idioma inglés. Así es que la próxima vez que usted venga a pasar vacaciones en Colorado, no se sorprenderá si se siente como si estuviera en Buenos Aires, Córdova o Bariloche en lugar de Vail, Aspen o Snowmass.
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(Maria Elena Salinas es autora del libro “Yo soy la hija de mi padre: Una vida sin secretos.” Conectese a www.mariaesalinas.com)
© 2008 by Maria Elena Salinas
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