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"Yo soy la hija de mi padre"



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DESTINO FATAL PARA LA JUVENTUD MEXICANA

escrito por Maria Elena Salinas   
Fecha:3/15/2010
 

No es la primera vez que escribo acerca de la violencia en México. Francamente es desafortunado tener que retomar el tema, pero la última información que he leído, me ha dejado atónita. Aunque el gobierno mexicano prefiere restarle importancia, la violencia, especialmente la relacionada con el narcotráfico, está fuera de control. Y quien está pagando el precio más alto es la juventud mexicana.

La reportera Claudia Solera narra en un artículo publicado en el periódico El Heraldo, cómo la violencia le ha robado sus sueños a la juventud mexicana. En el 2008 5,069 personas jóvenes, entre las edades de 15 y 29 años fueron asesinadas en todo el país, según un informe del Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía. El homicidio es ahora la segunda causa de muerte entre los jóvenes.

En ninguna parte es más notable que en las ciudades fronterizas de Ciudad Juárez, Chihuahua; y Tijuana, Baja California. En ese año 1,094 jóvenes fueron asesinados, la mayoría en Juárez. En un período de diez años la tasa de homicidio entre la juventud en Juárez se multiplicó 6 veces.

“Se puede oír fatalista, pero los jóvenes no pensamos en mañana, y peor si nos toco nacer en Juárez,” dijo Chave, un joven de 20 años entrevistado por la periodista. “Yo quiero vivir,” agregó, “pero tarde o temprano, aunque no ando metido en nada, se que algo me va a pasar.” Éste es el ambiente en el que vive la gente, donde ya no es raro encontrar un cadáver en cualquier esquina, cualquier día.

Según el Consejo Ciudadano de Seguridad de México Juárez es la ciudad más peligrosa del mundo. Hay 191 muertes por cada 100,000 residentes, mientras que en Noruega, el país más pacífico, es de 0.9 homicidios por cada 100,000 habitantes.

El artículo de El Heraldo pinta un dramático cuadro para la vida de la gente joven en Juárez. No existen vías para que la juventud se desarrolle haciéndolos más vulnerables para convertirse en víctimas de la ola de violencia que ha infestado su ciudad. No hay espacios culturales, dicen, ni deportivos, ni oportunidades educativas.

Algunos jóvenes se quejan de que por décadas los han tratado como criminales potenciales. Los programas juveniles están bajo el auspicio de la fuerzas públicas de seguridad. Las actividades culturales para los jóvenes también son administradas por la policía.

En una ciudad de 1,300,000 habitantes hay tres museos y tres teatros. Peor aún, no hay suficientes escuelas. En la empobrecida parte occidental de la ciudad hay solamente dos escuelas secundarias para 700,000 residentes.

Seis de cada 10 jóvenes en Juárez entre las edades de 12 y 17 años ni estudian ni trabajan. En esa situación es más fácil que un adolescente sucumba a las drogas. La tentación de que les ofrezcan dinero, teléfonos celulares, autos y otras cosas que no podrían soñar en adquirir por sus propios medios, los convierte en presa fácil para el crimen organizado.

La socióloga Teresa Almada dice que la gente en Juárez está más preocupada de protegerse contra la violencia, que de pensar en el futuro. 60 por ciento de los asesinatos en esa ciudad, dice ella, tienen como víctimas a gente joven que carece oportunidades.

La tasa de deserción escolar está directamente vinculada con los altos niveles de homicidio. Un estudio de Naciones Unidas sobre la actividad criminal en América Latina dice que si los jóvenes permanecieran en las escuelas un año más, el índice de homicidios se reduciría en un 30 por ciento. El estudio establece que las esperanzas de vida para los desertores es 9.2 años menos que quienes se gradúan -- por lo menos -- de la preparatoria.

La desafortunada realidad de Juárez se refleja en el cementerio local. Por cada tres ancianos que mueren, un joven es enterrado víctima de un homicidio. Y como precisa la periodista Claudia Solera, al lado de las tumbas de las víctimas jóvenes del crimen, están las filas de sepulcros abiertos con la tierra amontonada a un lado, listos para recibir a la siguiente víctima. Una vida perdida, un siniestro panorama para el futuro de México.

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(Maria Elena Salinas es autora del libro “Yo soy la hija de mi padre: Una vida sin secretos.
” Conectese a www.mariaesalinas.com)

© 2010 by Maria Elena Salinas

Distributed by King Features Syndicate