Mientras veía jugar a la selección nacional de México contra Francia en la Copa Mundial de Fútbol, no podía dejar de pensar que México parece el país de las oportunidades perdidas. En su primer juego México empató con Sudáfrica 1-1, pero perdió varias oportunidades de hacer otro gol. En la primera mitad del segundo juego hubo también algunas jugadas “casi culminadas.”
Lo mismo se puede decir de los esfuerzos del Presidente Felipe Calderón para erradicar la violencia proveniente de la guerra contra las drogas. Calderón declaró la guerra contra los carteles del narcotráfico cuando comenzó su presidencia hace cuatro años. Uso toda la fuerza militar que pudo enviando soldados y agentes federales a tres o cuatro puntos claves donde se sabía que actuaban los carteles de la droga. Cuatro años después la violencia se ha regado por todo el país y casi 23,000 personas han perdido sus vidas.
Obviamente el presidente se dio cuenta que el gobierno solo no puede ganar esa guerra, incluso con la ayuda de su vecino y aliado Estados Unidos. El Presidente Calderón en un discurso televisado pidió la ayuda de la población mexicana denunciando a los criminales y aportando información que pueda llevar a su detención. “Es una lucha de todos los mexicanos, porque los criminales no hacen distingo y lastiman a la sociedad por igual,” dijo.
Por supuesto pedir que la gente denuncie a los criminales y se convierta en informantes es convertirlos en blanco de los narcos. Aunque todos quieran ayudar, nadie quiere arriesgar su vida haciéndolo. Y créame, estos criminales no se detendrán para eliminar a cualquier persona que se meta entre ellos y sus metas.
Cuando apenas transcurría la mitad del mes de junio, ya este mes había sido considerado como el más sangriento desde que Calderón comenzó la guerra contra el narcotráfico.
En un período de 24 horas entre el 10 y 11 de junio 77 personas murieron en actos violentos relacionados con las drogas en diversas partes del país. Diecinueve de ellas eran pacientes en un centro de rehabilitación de drogas en el norteño estado de Chihuahua. Pistoleros entraron al lugar, sacaron a los paciente, los pusieron en una línea y los asesinaron al estilo ejecución. Antes en el mismo mes, en Juárez, en donde un promedio de 10 personas son asesinadas diariamente según informes de prensa, 17 personas también fueron ejecutadas en un centro de rehabilitación de drogas.
El lunes 14 de junio 10 policías federales fueron asesinados en una emboscada por civiles armados en el estado de Michoacán. El mismo día 17 personas murieron en lo que se cree fue una lucha relacionada con las bandas de narcotraficantes dentro de una cárcel en el estado de Sinaloa y tres agentes federales fueron asesinados en el norteño estado de Chihuahua.
Al día siguiente 15 hombres armados murieron en un tiroteo con el ejército en la pintoresca ciudad turística de Taxco, famosa por el trabajo artesanal con plata.
En medio de la violencia cada vez mayor en el estado de Nayarit, en la costa del Pacífico, el gobernador pidió que el fin del año escolar se adelantara tres semanas por seguridad de los niños. Treinta personas, entre ellas seis inocentes, fueron asesinadas durante el fin de semana del 12 de junio. Nayarit ha visto un aumento en la violencia en los últimos meses y aproximadamente 100 personas han sido asesinadas en lo que va de año, comparado con 20 el año pasado.
Seguir la cuenta exacta de cuantos han muerto y donde es un ejercicio dificil. Es casi seguro que para el momento en que se publique esta columna la cifra de muertos habrá aumentado.
Además de pedir que los civiles ayuden en la guerra contra el narcotráfico, el Presidente Calderón anunció que su gobierno ha contratado a las mejores agencias de publicidad y relaciones públicas del mundo para cambiar la imagen de México. Él quiere que la gente en el exterior sepa lo que está haciendo su gobierno para luchar contra el crimen organizado, además cómo lucha contra la pobreza y cómo se están creando trabajos invirtiendo en infraestructura. Y sobre todo, que México tiene mucho para ofrecer a los turistas.
Al final del segundo juego de su selección en la Copa Mundial de Fútbol en Sudáfrica, los mexicanos tenían mucho que celebrar. El equipo nacional venció finalmente a Francia 2-0. Esperemos que el presidente Calderón también pueda comenzar a meter unos goles y reclame la victoria en su guerra contra crimen organizado.
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(Maria Elena Salinas es autora del libro “Yo soy la hija de mi padre: Una vida sin secretos.
” Conectese a www.mariaesalinas.com)
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