| Era lunes, uno de los pocos días de trabajo en los que María Elena Salinas tiene más tiempo para ella y sus hijas. Julia Alejandra, de 4 años, tuvo la fortuna de estar con su mamá todo el día. Este día su horario es un poco diferente, entra más tarde al trabajo porque presenta los dos noticieros, el de las 6:30 p.m. y el de las 11:30 p.m.
Esta mujer, a quien podría decirse que la vida o su lucha le ha dado casi todo lo que puede desear, siempre tiene algo más por alcanzar, ya que se ha propuesto ser la mejor en lo que haga, sea lo que sea. “Aprendí que hagas lo que hagas en la vida, trata de ser lo mejor, si vas a ser una costurera sé la mejor costurera, si vas a limpiar casas pues que seas mejor que nadie más, si vas a ser periodista trata de ser la mejor posible... las expectativas que he tenido en mis trabajos siempre han sido muy altas y he hecho todo lo posible por no permitirme ser mediocre”.
Y pese a que no aspiraba a ser lo que es hoy en día, la presentadora del noticiero hispano más visto en el mundo, sí anhelaba a ser la mejor en su campo, y fue así que alcanzó una importante posición que ha mantenido durante los últimos 12 años.
María Elena, la menor de tres hermanas, ha sido siempre de carácter emprendedor y fuerte, y esa apariencia de seguridad y liderazgo que proyecta en la pantalla es muy cierta en su vida personal. “He adoptado dentro de mi familia un papel líder hasta cierto punto, en el que tanto mis hermanas como mis padres, (cuando ellos estaban vivos….los perdí en los ú1timos afios) y mis hijas han dependido de mí entonces siempre me he sentido como una persona responsable”.
Nuestra entrevistada nació en Los Angeles, California, de padres mexicanos. Aunque hasta sus 8 años fue a vivir al Distrito Federal, ella es del estado de California y esa es realmente su tierra. Una tierra de méxicoamericanos o “chicanos”. Allí creció hablando dos idiomas, mezclada entre dos culturas, y como ella lo afirma, haciéndosele difícil hablar 100 por ciento inglés o 100 por ciento español. Ese crecimiento bilingue y bicultural le sirvió de base para querer ayudar a la gente de su mismo origen, a la comunidad hispana.
Comenzó a trabajar desde los 14 años sin imaginar lo que sería de ella casi tres décadas después. “Mis padres en realidad eran bastante pobres, mis hermanas y yo íbamos a escuelas privadas católicas y yo empecé a trabajar desde los 14 años para ayudarle a mi mamá a pagar la renta y también mi escuela, libros y mis cosas por eso laboró en fábricas de ropa, cafeterías y cines.
Más adelante, a los 22 años llegó a ser copropietaria de una pequeña empresa: una clínica de belleza y escuela de superación personal. Desde esa edad en la que los jóvenes aún están decidiéndose qué rumbo tomar en sus vidas, ella ya sabía que quería ser la mejor en lo que hiciera y ayudar a los demás a que salieran adelante en la vida.
En 1970 y con un título de mercadotecnia del East L.A. College, comenzó a trabajar en la radio por casualidad o causalidad. Dos décadas después puede contar que ha hecho una carrera exitosa. 18 años en televisión, ó de ellos en un canal local en Los Angeles y los últimos 12 como presentadora irremplazable del Noticiero Univisión.
Actualmente, junto con su trabajo de presentadora, conduce un programa radial de comentarios Ilamado “En Contacto”, que se transmite de lunes a viernes por Radio Unica, una importante cadena radial que sale en vivo al mismo tiempo de costa a costa en Estados Unidos. Para ella es un sueño totalmente realizado. “Sabes qué, para mí la radio es una cosa que dejé y nunca quise dejar, siempre pensó que iba poder hacer las dos cosas pero en ese momento era imposible por los horarios y porque estaba aprendiendo una nueva profesión”.
En ese entonces estaba de aprendiz y aunque y tenía su título en otra rama, comenzó a tomar clases de periodismo en UCLA, mientras hacía toda clase de programas de televisión y aprendía cada día con ese afán de ser cada vez mejor.
Poco a poco la carrera de la información enamoraba a esta emprendedora mujer y fue entonces cuando decidió que eso era lo suyo. “Después de empezar a trabajar en esto me di cuenta que el periodismo en español en Estados Unidos tiene una faceta distinta que en otros lugares, en otros idiomas y es que tienes un pueblo que necesita información, sentí que de repente la comunidad hispana no conocía sus derechos ni las cosas que están a su alrededor”.
Salinas tiene bien claro, el objetivo de un comunicador y asegura que su misión es decir la verdad, desenmascarar la corrupción, las intrigas, las mentiras y ser abogados del pueblo. Su propósito profesional va más allá de un maquillaje, un escenario o de un bonito vestuario, y quizás por ser tan fiel a su objetivo es que hasta ahora ha sido irremplazable, cosa que en este medio es muy poco común. 20 años en el medio y siempre de forma ascendente son su mejor prueba.
Como todo periodista ha vivido entrevistas y hechos importantes o que han marcado alguna huella en su vida. “Siempre he dicho que a mí me tocaron los dictadores por un buen rato. A Pinochet me tocó entrevistarlo el año en que dejó el poder. Con Manuel Antonio Noriega tuve una de las últimas entrevistas que dio antes de la invasión a Panamá por el gobierno norteamericano. De igual manera sucedió con Daniel Ortega, unos meses antes de que dejara el poder”.
“Esas fueron entrevistas interesantes en su momento porque son personas que están haciendo historia. Pero, las noticias que han dejado una huella en mí han sido las de aquellas personas que sufren, que no tienen voz y que nosotros se las estamos dando, y ese tipo de cosas como que Ilegan y las recuerdas, te dejan una huella”.
Para esta admirada mujer la combinación o química que existe entre ella y Jorge Ramos podría ser la clave del éxito del noticiero, que el año pasado logró un premio por obtener el primer lugar entre los noticieros incluyendo los anglosajones. Un noticiero que tiene años sin ser cambiado sino más bien mejorado.
“Como tu lo dices llevamos tantos años en el aire, y me gustaría pensar que no me atrevo a decir exactamente cuál es el éxito ... además de que tenemos un excelente grupo de profesionales trabajando, tanto los reporteros que ves en el aire como los productores, los redactores, la gente técnica, creo que eso es importante”.
“Hemos mantenido un estilo y una imagen consistente, y eso también es importante, pero me gustaría pensar que es porque la gente nos tiene confianza, que les hemos demostrado que pueden confiar en nosotros, cuando hay una noticia importante nosotros vamos a estar allí y se la vamos a dar sin trabas...”
Al consultarle acerca de su compañero Jorge Ramos, se le nota en su voz el respeto y cariño que siente por él. Obviamente existe una familiaridad cuando habla de una persona con la que ha compartido más de una década día tras día.
Ellos comenzaron a trabajar juntos en el canal 34 de Los Angeles y al ser elegidos para el noticiero nacional se sentaron a dialogar para ponerse de acuerdo en sus metas. Establecieron una comunicación abierta y respeto mutuo que han mantenido a través de los años y que podría ser la clave de su éxito.
“Admiro a Jorge. He visto cómo ha crecido y se ha ido desarrollando a través de todos estos años, y se ha convertido en uno de los periodistas más importantes de Latino América; siempre vi en él esas ganas de hacer más de lo que tenía que hacer. Es un hombre muy respetuoso y el hecho de que tengamos ese respeto mutuo es lo que nos ayuda a que tengamos una química”.
“Los dos tenemos un mismo, interés en ese noticiero y es que las cosas salgan bien, que la gente está bien informada. Lo hacemos por la gente no por nosotros mismos y ese es el tipo de cosas que no se pueden fingir y creo que eso es lo que nos ayuda”.
Muchas personas podrían describir a la María Elena Salinas que ven en la pantalla o de la que han oído hablar en revistas o periódicos. ¿Pero cómo se define ella profesionalmente?
“Medio perfeccionista, exigente, detallista. Me gustan mucho los reportajes de interés humano. Creo que soy sensible a las necesidades de nuestra comunidad. Siempre he dicho que si no fuera periodista a lo mejor sería activista”. Tal es así que esta “super mujer de los 90” que atiende a su esposo, dos hijas, dos hijastras, un noticiero nacional y un programa radial, también tiene tiempo para participar en una campaña contra la deserción escolar. Ella graba cápsulas en las que se pretende incentivar a los hispanos a no dejar la escuela. Tomando en cuenta que se pronostica que en el año 2003 seremos la minoría más grande en los Estados Unidos, ella quiere que estemos preparados.
Sabiendo que a ella misma le tocó trabajar de adolescente y que es es una de las principales razones por la que los jóvenes dejan de estudiar, María Elena quiere demostrarles que sí se puede, como pudo ella. A los 14 años de edad era casi una niña pero ella no dejó la escuela, quizás por su entereza de líder o quizás por el ejemplo cercano que tenía de su madre, quien nunca dejó de trabajar y salir adelante por sus hijas.
A los 22 años fundó un negocio de superación personal para siempre poder guiar a la gente a lograr sus metas. “Veo cómo hay tanta injusticia y engaños a tanta gente, hay mucha desinformación y eso es muy injusto. No digo que yo sea indispensable y que la gente me necesita a mí, pero nos necesitan a los comunicadores, nosotros tenemos una gran responsabilidad.”
Y esa misma responsabilidad la proyecta en su carrera profesional y en su vida personal. En 1992 recién llegada a Miami y siendo aún responsable de su madre y sobrina, conoció al que hoy es su esposo y del que se siente muy orgullosa.
Afortunadamente para ella, él también es periodista y hablan el mismo lenguaje. Aunque no trabajan en el mismo medio es mucho más fácil estar casada con alguien que entiende los tejes y manejes diarios a su profesión. Como por ejemplo si la llaman a las 2 de la mañana para salir del país. Esto le ocurrió cuando murió la princesa Diana y ella sólo tenía 3 meses de haber tenido a su hija menor.
El afortunado (por tener una mujer responsable y luchadora) y comprensivo es Elliot Rodríguez de origen cubano, quien también es presentador de noticias en un canal de Miami.
Con dos hijas de un matrimonio anterior, ahora de 15 y de 11 años, él se unió a María Elena Salinas para luego traer al mundo a otras dos niñas. Juntos formaron una familia tan completa que según ella nunca pensó hace diez años que tendría.
Ella disfruta como puede del poco tiempo que tiene con los suyos. Recoge a su hija mayor de la escuela por lo menos dos veces a la semana y en un día como hoy, si puede, la lleva para que sea su asistente en la sala de redacción y que pueda así compartir más tiempo con ella.
Diariamente se tiene que repartir entre el programa de radio y el noticiero de televisión, y es escaso el tiempo del que puede disponer tanto para leer o para hacer ejercicio.
Sin embargo, el fin de semana es sagrado para ambos periodistas quienes quieren inculcarle a sus hijas todos los valores morales, para que el día de mañana se puedan defender en la vida con bases sólidas y honestas. En la crianza de sus hijas, ellos cuentan con dos nanas que les ayudan a poder llevar ese ritmo tan agitado. Una de ellas es nicaraguense (Rosario)… y la otra es hondureña (Ana Rosa Barahona). Ellas son dos personas importantes que le hacen la vida menos complicadas.
Salinas tuvo un corto matrimonio anterior, pero después de ese período en el que comenzaba su carrera, decidió dedicarse más a su profesión y a su familia, y no fue hasta que cambió de ciudad, muchos años después, que encontraría a su compañero en la vida y padres de sus dos hijas. “Yo siempre, siempre, desde que era niña, soñé con ser madre. Lo que pasa es que lo había puesto a un lado porque estaba muy ocupada con lo mío, aparte esas cosas no se planean, llegan cuando llegan. Uno no puede planear a tal edad me voy a casar no, uno sueña…. a tal edad me gustaría que pasaara, pero no lo planea. Y uno tiene que estar listo. Y estaba muy metida en el trabajo y en mi carrera”.
La presentadora de noticias más famosa en el mundo hispano, trata en cada entrevista de no dejarse engañar por el entrevistado… no dejar que engañe a la gente tampoco, para ser hasta cierto punto como la abogada del pueblo.
Tal vez sea este sello el que la ha llevado a ser nominada a varios premios Emmy, pero como ella misma dice no le gusta postularse (porque para ser nominada tiene que proponer los trabajos que considere merecen ser estudiados para el premio).
Sin embargo, ha recibido otras premiaciones individualmente y sin necesidad de enviar sus trabajos, es ya muy común que distintas organizaciones le reconozcan por su desempeño profesional. Próximamente recibirá en Los Angeles el premio Golden Eagle por ser la latina más sobresaliente del año en Estados Unidos.
También ha recibido el Lifetime Achievemente Award. Además, el grupo ACE la ha galardonado con el premio a la mejor locutora durante seis años y su cuenta sigue porque no deja de tratar de hacer lo mejor en cada cosa que hace.
A su parecer, los periodistas latinos en Estados Unidos deberían hacer lo posible por explicar mejor a la gente, ir más allá de la noticia, detallarles como les va a afectar las noticias que están ocurriendo a su alrededor. Uno de los eventos que le ha marcado una huella, ha sido su visita a Honduras para cubrir las noticias sobre el huracán Mitch.
“Ver no nada más el pueblo destruido, sino las tantas vidas destruidas, eso creo que le rompe el corazón a cualquier persona, eso fue muy difícil. Pero, por otra parte, fue tan agradable ver como la gente…se ayudaba mutuamente, mantenía por lo menos un espíritu positivo en medio de tanta adversidad y se me hizo bonito”.
“Sabes que es el último país que conocí de Centro América, había estado en todos. Entonces imagínate fue mi primer viaje a Honduras y ver eso. Los hondureños para mí son gente orgullosa de sus raíces, muy amables y muy hospitalarios”.
“Me tocó volver a Honduras para otro reportaje y bueno igual que la primera vez, la gente es tan hospitalaria, tan amable”.
Al comentarle a nuestra entrevistada lo admirada que es ella por periodistas de todas partes y en este caso de Honduras, le preguntamos qué piensa al respecto. Ella sonríe y nos dice: “Bueno, pues agradecerles por el apoyo que nos han demostrado. Ellos también son dignos de admiración por la labor que hacen al informar a su pueblo, un pueblo que ha sufrido en los últimos años”. “No debemos olvidarnos que estamos en esta profesión por la gente que está leyendo lo que tú estás escribiendo, lo que nuestros colegas hacen en la radio o en la televisión. Lo hacemos por ellos. No hay que perder la perspectiva y siempre recordar que el trabajo que hacemos lo hacemos por la gente”. Y seguirá su vida trabajando por la gente, su gente.
Sembrando un ejemplo entre los periodistas que quieran cumplir con su trabajo. María Elena Salinas representa uno de los mejores ejemplos con que cuentan los miembros del llamado cuarto poder del estado. |