Su aniversario de plata lo celebra publicando sus memorias ‘Yo soy la hija de mi padre: una vida sin secretos’
María Elena Salinas asegura sentir una especial emoción cada vez que regresa a Los Ángeles por trabajo.
“No solamente es la ciudad donde nací, es la ciudad donde empecé mi carrera, donde estudié, donde empecé a trabajar en los medios”, dijo en una entrevista la semana pasada, desde su oficina en el Departamento de Noticias de Univisión en el sur de la Florida. “Cuando el trabajo y el destino me trajeron a Miami, yo creo que dejé un pedacito de mi corazón, o más bien un pedazote de mi corazón, en Los Ángeles”.
Salinas está reencontrándose una vez más esta semana con la ciudad que ama, cuando transmite el noticiero nacional nocturno de Univisión desde aquí, con cobertura sobre las marchas locales pro inmigrantes indocumentados. Pero tiene un motivo todavía más especial para estar en Los Ángeles: esta noche KMEX, la estación donde María Elena Salinas comenzó su carrera periodística, celebra con una recepción en su honor sus 25 años de carrera.
El aniversario de plata de Salinas coincide con la publicación —en inglés y en español— de sus memorias Yo soy la hija de mi padre: una vida sin secretos (Rayo/Harper Collins). La recepción será en las modernas instalaciones del Canal 34 cerca de la autopista 405 en el oeste de Los Ángeles, una buena distancia —literal y figurativamente— desde donde Salinas comenzó su labor periodística hace exactamente 25 años y dos días.
“Es un mundo completamente diferente de lo que era en abril 9 de 1981, en esa casita allá por la calle Melrose [en Hollywood], donde teníamos que cruzar la calle y arriesgar nuestras vidas para llegar al estudio... un estudio que ni siquiera tenía telemprompter. Cuando yo empecé, eramos dos reporteros; ahora creo que son más de 15. No teníamos capacidad de salir en vivo de un camión, ahora hasta en helicóptero”, comparó.
En el libro, Salinas cuenta su propio crecimiento personal y profesional los últimos 25 años, utilizando de trasfondo el gran crecimiento de la población hispana de Estados Unidos y de los medios en español del país durante el mismo período. La publicación del libro es el más reciente logro de la periodista de 51 años de edad quien, además de ser la cotitular del noticiero, publica una columna en inglés y en español que llega a más de 50 periódicos y es comentarista en el programa radial Latino USA de National Public Radio.
“Y aparte mamá”, insistió en la entrevista Salinas, madre de dos hijas, de 8 y 11 años, con su esposo Elliot Rodríguez, también un presentador de noticias de un canal de Miami. (Rodríguez es, además, padre de una adolescente.)
La noticia divulgada la semana pasada de que Katie Couric dejaría el matutino Today de NBC para tomar las riendas del noticiero nocturno nacional de CBS tuvo especial resonancia para Salinas, quien ha desarrollado prácticamente toda su carrera con una misma empresa.
“Para que veas: son visionarios en Univisión,” contó. “Ellos creyeron en las mujeres como presentadoras de programas a nivel nacional desde mucho antes que las cadenas norteamericanas”.
“Es curioso como algunos están cuestionando si una mujer puede o no tener credibilidad, si una mujer puede o no manejar una situación con seriedad y aplomo. No es que me sienta insultada, pero sí digo qué inocentes son. Habemos quienes lo hemos hecho durante muchísimos años, entre ellas yo, que ya llevo casi 20 años encabezando, junto con Jorge Ramos, un noticiero nacional. Es curioso porque hay quienes están pensando si Katie Couric va a ser capaz de ganarle a ABC y NBC y, bueno, también deben preguntarse si va a ser capaz de ganarle a Univisión, porque en muchos mercados, entre ellos Los Ángeles, Miami y Nueva York, nuestro noticiero en varias ocasiones le ha ganado al noticiero de CBS.
Se le hizo, además, gracioso que los comentaristas señalaran que tanto Couric como Meredith Vieira, su reemplazante en Today, nacieron un 30 de diciembre, el mismo cumpleaños de Salinas. “Un astrólogo debería analizar eso”, dijo entre carcajadas.
Para el libro, Salinas contó con la colaboración de Liz Balmaseda, una periodista y escritora de “una gran sensibilidad que entendió mi historia tan bien, la asimiló y me ayudó a contarla con una sensibilidad increíble que yo le agradezco mucho.”
El libro fue escrito en inglés y traducido al español a petición de la editorial, el mismo proceso que emplea Salinas para sus columnas sindicalizadas.
Para Salinas, particularmente, era importante asegurarse que su libro fuese publicado en el idioma de la mayoría de la población estadounidense.
“Hay que recordar que yo vivo en Estados Unidos, que yo nací en Estados Unidos y soy americana, y a mí se me hace importante contar [mi] historia a quienes hablan inglés, una historia que quizás le pueda llevar a entender un poquito mejor a los inmigrantes y a los hispanos, porque especialmente en este momento, cuando escuchamos este debate migratorio, siento que existe un nivel de ignorancia sotre quiénes somos y lo que nosotros aportamos a este país”.
El libro de Salinas también hace una revelación familiar: cuenta la historia de su padre, un inmigrante indocumentado que ocultó a sus hijas su pasado como sacerdote católico, un secreto que se llevó a la tumba pero que Salinas descubrió poco después de su muerte en 1985, mediante unos documentos guardados que le entregó un amigo de su padre.
“El entenderlo a él mejor me ayudó a entenderme a mí mejor”, dijo. “Por eso el libro se llama Yo soy la hija de mi padre, porque siempre quise ser como mi madre, pero al darme cuenta cuáles habían sido las condiciones de mi papá —al haberme enterado que él había sido sacerdote, que él había vivido como indocumentado prácticamente toda su vida en Los Ángeles, y el porqué— me ayudó a entender cuáles eran sus convicciones. Y me di cuenta que yo heredé muchas de esas convicciones, heredé su conciencia social, heredé tantas cosas de él, incluso la terquedad, el ser perfeccionista... todo eso que heredé de mi padre me hizo darme cuenta que soy como él”.
“La verdad es que me siento tan bien después de haber escrito este libro. Siento como que conozco mejor mi misión en la vida, la asimilo mucho mejor. Me ayuda a vivir una vida sin secretos con mis hijas. Estoy dejándole a mis hijas una herencia, que es la herencia de este libro: el convertirme en un libro abierto”. |